31/07/2001


El bucle local, la milla de oro 

Nuestros lectores del otro lado del océano tienen variadas situaciones en cuanto se refiere a las telecomunicaciones. En Europa el modelo histórico general ha sido de empresas estatales de telefonía (British Telecom, Deutsche Telekom, Telefónica, France Telecom, etc.) que disfrutaban el monopolio de las conexiones

Hace unos años la Unión Europea impulsó una política de liberalización del mercado. Se trataba de que entrara la competencia en este campo. Primero fueron las llamadas internacionales, luego las nacionales y provinciales. Ahora le toca el turno a las llamadas locales, último bastión del poder de los monopolios y madre del cordero. ¿Por qué? Porque las llamadas locales son también las llamadas al nodo de conexión de Internet.

Ya no se trata sólo de que las otras compañías, además de las operadoras dominantes, den el servicio de llamadas sino tener acceso a lo que se llama el bucle local (local loop), la llamada milla de oro porque es el último tramo de cable para entrar en las casas, los miles de kilómetros de cables que conectan a cada casa con teléfono. En teoría las empresas tendrían que haber entrado en competencia en España y en diciembre del 2001 tener acceso al bucle local. La realidad es que Telefónica tiene más del 90 por ciento de la cuota de mercado y las otras operadoras no dan muestras de querer invertir en dar acceso alternativo. De modo que tenemos una bonita liberalización sobre el papel pero en la realidad no existe.

Para terminar de rizar el rizo, el New York Times publica que British Telecom ha desechado una oferta de 11.400 millones de dólares para comprar su acceso local en Gran Bretaña. La oferta venía de una compañía norteamericana. Si el río suena, algo lleva. Se ha desechado la oferta pero lo sorprendente es este giro nuevo de la situación: podríamos pasar de un bucle local público y monopolístico a un bucle local en manos de una empresa privada ajena a Europa. Tengamos en cuenta la importancia que el acceso telefónico tiene para un país, es como si pasamos a manos de una potencia extranjera nuestras autopistas o nuestras vías del tren. Desde luego es novedoso y no deja de ser sorprendente. Será interesante ver qué giro toma el asunto.


11/07/2001


Como en Internet se pone el carro antes de los bueyes  

El pánico se adueña de las plazas financieras, los que saben de esto venden sus valores tecnológicos, nadie quiere saber nada de Internet: todo era una patraña.

Apuesto que en estos meses ha habido algunas personas que han pegado muy buenos pelotazos (es la forma española de decir que alguien se ha enriquecido rápidamente sin trabajar), pero lo cierto es que algunos y algunas venimos diciendo lo mismo desde hace meses: cuando Terra valía $135 y ahora que vale $22. Internet no es Eldorado pero tampoco es un juguete.

He vivido en EEUU durante dos años y allí despuntaba Internet cuando volví a España. Si se propagó Internet tan rápido por EEUU fue porque había una tarifa plana de acceso y porque la gente lo necesitaba para sus actividades cotidianas.

Ahora en España vislumbramos la posibilidad de tener una tarifa plana, una lucha en la que los amigos argentinos están también empezando, pero no sólo con tarifa plana se va a desarrollar Internet. Si la gente no lo necesita no lo va a utilizar, si los servicios no están adaptados a los usuarios, ¿quién quiere Internet?

En EEUU hay una fuerte implicación del individuo con su comunidad, participa en las cuestiones sociales, religiosas, políticas y culturales de su vecindario y lugar de residencia. Por eso es normal que el rico asociacionismo americano esté utilizando Internet para comunicarse con sus socios, captar nuevos miembros o diseñar nuevos proyectos. En EEUU se vende un gran volumen de mercancía por catálogo, por eso es normal que las personas hayan pasado con toda naturalidad de encargar su ropa por correo ordinario a encargarla por Internet. En EEUU la gente compra muchas cosas de segunda mano, por eso es tan floreciente el negocio de las subastas y ventas de segunda mano en Internet. ¡Pero en España no se compra por catálogo, un escaso porcentaje de personas está asociada a algo y no queremos nada de segunda mano! ¿Cómo quieren transplantar los servicios de Internet de EEUU a España y que tengan éxito?

Es decir, en EEUU había unas necesidades e Internet las está cubriendo. En España hay otras necesidades y no se están cubriendo. Porque hay que respirar, la Madre Naturaleza inventó los pulmones, no al revés. En España se quiere implantar Internet pero no se está diciendo para qué. Para empezar, Internet va a abrir enormemente el espectro de la información en España, especialmente en Galicia. Ahora la información está en mano de cuatro grupos de comunicación nacionales y en cada ciudad hay unos "media moguls" que ostentan el monopolio de la información. Las corporaciones públicas reparten la publicidad entre los cuatro amigos y castigan al desafecto: todo ello con nuestro dinero. Internet podría romper estos equilibrios de poder repartido porque para sacar un medio de comunicación en Internet hace falta mucho menos dinero que para fundar un periódico, una radio o una televisión.


10/07/2001


Luis XIV en la era de Internet 

El Ministerio de Ciencia y Tecnología español, el encargado de Internet, para entendernos sigue dando sorpresas tanto cuando no hace nada como cuando decide hacer algo. Tiene en proyecto una ley que en principio debería tan sólo regular el comercio electrónico en España, pero que amenaza con instaurar un régimen absolutista en el Internet español.

Resulta que a los responsables de ese ministerio no se les ocurre otra feliz idea que crear un registro oficial en donde uno se debe inscribir para poder tener un sitio web. Es decir, se han acabado las páginas personales, los proyectos modestos como DesdeGalicia o cualquier idea de las que surgen del cerebro humano, tan rico en ideas como, en la mayoría de los casos, pobre en recursos económicos.

El absolutismo siempre intenta volver. Cuando surgió la imprenta, a los gobernantes europeos les inquietó mucho esto de que las ideas de una persona cualquiera se pudieran imprimir en un papel, hacer miles de copias y distribuir libremente. ¿Cómo iban ellos a controlar tanto flujo de opinión libre? ¿Y si se atrevían a criticar lo que estaban haciendo? De forma que para tener una imprenta, había que inscribirse en un registro. Si no, la imprenta era ilegal y ¡pobre de ti! Ya vemos que no son ni originales, siempre se les ocurren los mismos sistemas.

Para determinados políticos esto de Internet es un fastidio. Resulta que a un click de distancia están la web de la CNN y la de personajillos anónimos difíciles de controlar, que opinan sin que nadie les haya invitado a la mesa de los "mayores". Personajillos como ustedes o como nosotros, que miran la realidad a ras de suelo, porque no tenemos donde auparnos y, claro, lo que dicen esos personajillos a los políticos les fastidia.

Con esa ley, si no nos inscribimos en ese registro previo, nos pueden caer multas de 25 a 100 millones de pesetas (entre 150.253 y 601.012 €), tan sólo por el hecho de mantener un sitio web.

Qué podemos hacer

Quien ha dado la voz de alarma ha sido Kriptopolis, un sitio web especializado en temas de seguridad de Internet con gran prestigio. De allí están surgiendo iniciativas como la de enviar una carta a la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, para que retire ese proyecto de ley y destituya a los responsables de semejante fiasco legal. Como el sitio está absolutamente saturado de visitas por esta campaña, nos hemos sumado en DesdeGalicia a proporcionar plataforma para la protesta.

Todas aquellas personas que deseen aunarse a esta protesta pueden hacerlo aquí en DesdeGalicia, pulsando en el enlace que ponemos a continuación. Tu opinión vale mucho: demuéstrales la fuerza de la red.



02/07/2001


Una ley de comercio electrónico en España 

El gobierno ha lanzado a la opinión pública la tercera versión del anteproyecto de Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y el Comercio Electrónico, más conocida como LSSI. http://www.setsi.mcyt.es/novedad/antepr_elect_300401.doc

Las distintas versiones comparten un mismo planteamiento equivocado sobre Internet. Por un lado, el anteproyecto intenta sin fruto acotar todos los fenómenos económicos e informativos que se pueden dar en Internet y por otro lado se olvida de aspectos esenciales de los derechos del consumidor.

Hoy mismo venía en el coche y en una de las emisoras locales, como en los varios cientos que puede haber en España, una locutora se dedicaba a leer ofertas y demandas; los "mercadillos" en las ondas radiofónicas, tan frecuentes. "Se vende vino del país a 200 pesetas el litro...", "Se ofrece señora para tareas del hogar con informes, teléfono tal y cual". Son cientos de miles de ofertas y demandas económicas que cruzan el espacio radioeléctrico y que a nadie se le ha ocurrido regular. Imaginen el absurdo de que el Gobierno obligara a las emisoras comprobar la veracidad de las ofertas (el vino a 200 pesetas el litro posiblemente sea "purrela", que le llaman por aquí), la identidad de los ofertantes, los datos de contacto... Un absurdo, algo más propio de una economía totalitaria que de un país que dice creer en el libre mercado.

La óptica desde la que el Ministerio de Ciencia y Tecnología intenta legislar en Internet está desenfocada, no sabemos si por afán de control o por desconocimiento del medio.

Definir hoy por hoy lo que es la economía basada o ayudada por Internet es un empeño tan absurdo como exigirle a Colón, tras su primer viaje a América, que nos definiera los límites geográficos de aquellas tierras que él creía que eran las Indias. Y si no se sabe con certeza qué puede dar de sí Internet y cómo funciona su economía, ¿quién se atreve a legislarlo de una forma tan restrictiva como en la LSSI?

En realidad es como si los responsables del Ministerio no le hubieran preguntado a Colón, que al fin y al cabo había estado en América sin saberlo, sino que le hubieran preguntado a alguno de los sabios europeos del momento qué creía él que Colón podría haber encontrado en su viaje. Tal sensación da el anteproyecto de lejanía y mentalidad ajena al medio.

La economía electrónica, por darle un nombre, es algo que estamos descubriendo cada día, que crece silenciosamente en pequeñas comunidades, que va enriqueciéndose con las iniciativas variadas del intelecto humano. Si algo caracteriza a esta economía es su agilidad y su capacidad de innovar.

Olvidemos por unos instantes las empresas conocidas en Internet, las españolas y las extranjeras, y centrémonos en esos fenómenos más humildes, persistentes e interesantes que son los comportamientos de los usuarios en Internet.

Ya en 1996 Nicholas Negroponte relataba esta anécdota: "Una joven mujer salió a comprar un coche. El vendedor la convenció de adquirir un Ford Taurus, que se vendía por US$19.500. Ella dijo querer consultarlo con la almohada y prometió volver el próximo día. Sin embargo, empleó la red para ver si había otras personas en los alrededores que también pensaran comprar un Taurus. Para la mañana siguiente ya había encontrado a 15. Vino entonces un poco de discusión por correo electrónico, y al volver con el concesionario le dijo que sí compraría el coche, pero por $16.500. La cifra era tan inferior al precio original que él asumió que se trataba de un error. 'No señor. No me he equivocado', respondió. 'Simplemente no le hice saber que pienso comprar 16 coches, no uno.' Encantado con la idea de vender tal volumen, el hombre no dudó en aceptar el precio." [Citado por Francis Pisani en el Ciberpais http://www.ciberpais.elpais.es/d/temas/pacifico/pacif77.htm] Es lo que se llama "compra invertida". No cabe duda de que Internet propicia fenómenos como este.

Los usuarios de Internet tienen mucha más voz que los clientes habituales. En un ejemplo ya manido, los dueños de los automóviles Ford afectados por esta empresa (sus vehículos ardían sin motivo aparente) crearon una asociación en EEUU y Canadá y exponen en su sitio web sus protestas (http://www.flamingfords.com/). De esa forma, si alguien busca en Internet información sobre los coches Ford, también se topará con esto.

Internet es para los pequeños

"Los grupos de poder detrás de las especulaciones económicas y que han hecho creer que el Internet era la solución a los problemas económicos de países y personas no quieren dejar que el sistema avance, porque la libertad de las personas que puedan intercambiar información y en esquemas donde las Pequeñas y Medianas Empresas tendrían una mayor oportunidad de actuación, esta libertad de acción que promueve las economías rápidas y que generarían mayores recursos y adecuadamente distribuidos, no les son convenientes a las transnacionales. Es claro que este fenómeno no es nuevo sino el más antiguo de todos, el control económico es el mejor control. Pero ¿qué sucede cuando los usuarios se revelan?, sucede que los modelos de grandes negocios no funcionan y que las normas que les intentan limitar se ven atacadas; y sucede que hay que replantearse los principios básicos de la economía." (http://derecho.org/redi)

"Ciertamente que Lycos o Terra o Amazon o Patagon son grandes proyectos, con grandes vistas de evolución, pero son proyectos a pérdidas, que sobreviven por los fondos que tienen detrás; los proyectos que han sobrevivido con éxito en la red son los que viven en la realidad de la red, siendo parte del usuario, convirtiéndose en plataformas comunitarias, dando lo que el usuario no podría conseguir en la red, y eso no es más información (esa se consigue). Incluso el nivel de los análisis puede ser obsoleto, lo que el usuario requiere son puntos de encuentro con otros, el emprendedor de Internet, se convierte en un mediador, en un facilitador de dicho encuentro, no el "Dungeon Master", y en reconocerse como tal están los proyectos que sobreviven, sobre todo los de pequeños capitales." (http://derecho.org/redi)

Internet actúa como una gran red social en donde los usuarios interactúan y se comunican en pie de igualdad. Todos los fenómenos de Internet que buscan eliminar esa igualdad o esa interactividad individual acaban por perder su público, ya que en otro sitio web encontrarán esa flexibilidad que buscan. De ahí la fragilidad y fuerza de Internet.

Si se legisla de forma restrictiva la economía electrónica se acabará asfixiando la espontaneidad de las iniciativas individuales. Legislar Internet estableciendo un cúmulo de requisitos inútiles para cada pequeña iniciativa terminará, como dice Erick Iriarte en su artículo, controlando la libertad económica de los individuos, que es el mejor control. Internet estaba abriendo una brecha en la forma de entender la economía, cada vez más centralizada, menos libre debido a fusiones y concentraciones empresariales que eliminan competencia. Y parece que al Gobierno español esto le molesta, a pesar de manifestarse en tantas ocasiones a favor de la pequeña empresa y de apoyar la creación de empleo. De forma que legisla estableciendo unos requisitos para establecerse en Internet que harán de Internet una oportunidad perdida para el empleo.

Por eso, al margen de otros aspectos que afectan al derecho a la información, el anteproyecto presentado es perjudicial para el desarrollo de la economía española en Internet.

¿Y los consumidores?

El ánimo restrictivo del anteproyecto se corresponde con una pobre salvaguarda de los derechos de los consumidores. Resulta chocante que no se trasladen a Internet las obligaciones que cualquier empresa de la economía tradicional tiene con respecto a sus clientes. Se echa de menos una especificación sobre las reclamaciones, a las que un cliente tiene derecho, las "hojas de reclamaciones virtuales" serían un buen inicio para asegurar un correcto servicio a través de la red.

Por otra parte vemos cómo no se dice nada sobre uno de los campos fundamentales de la Sociedad de la Información: el acceso a esa sociedad, es decir, el acceso a Internet. Nada se especifica sobre las obligaciones de las operadoras de telecomunicaciones ni de los requisitos mínimos de calidad de los proveedores de acceso a Internet (ISP). Choca esta falta de exigencia cuando son los actores empresariales (operadoras e ISP) más potentes y con más volumen de negocio en el Internet español. De todos son conocidas las frecuentes quejas por la lentitud, cortes en el servicio de los ISP españoles. También es curioso que la Administración no ponga más celo en evitar que los servicios de atención al cliente sean de pago (los teléfonos 902) haciendo que esas empresas se beneficien económicamente de su falta de calidad y de las quejas de los usuarios. También choca la manga ancha que se permite a Terra, que no envía factura de su servicio ADSL a sus clientes, incumpliendo así la ley tributaria. Ya vemos que no hace falta crear leyes especiales para Internet si no se hacen cumplir las generales.

Para terminar con este capítulo, nada se dice en la LSSI sobre la tarifa plana, algo que en palabras de Esteban González Pons, estratega electoral del Partido Popular y encargado del sitio web de Aznar "sería de necios no poner una tarifa plana".
"Acceder a Internet tiene que ser tan barato como circular por la calle", decía González Pons en la campaña electoral, pero en su partido no le toman en serio, de modo que ir de compras sigue siendo de pago.

Regular la información, la tentación de los gobiernos

En la LSSI se desdeñan esos asuntos esenciales para el consumidor, pero se pone un gran empeño en regular determinados fenómenos que caen fuera de lo que entendemos por comercio y eso es lo más dañino del anteproyecto. Hay una focalización excesiva en la información proporcionada en Internet. Se mezclan los conceptos de información comercial (¿por qué no llamarla simplemente publicidad?) con información a secas, lo cual es entrar en el ámbito de uno de los derechos humanos: el derecho a la información.

Igual que esta ley no legisla sobre las transacciones financieras en la red, igual que no legisla sobre las obligaciones de la Administración en sus relaciones con los administrados a través de la red, igual que no legisla sobre los derechos de los consumidores es preocupante ese afán por entrar en un terreno que le está vedado: el derecho de todo ciudadano a recibir y transmitir información.

Internet se ha convertido en una gran oportunidad para los ciudadanos. Recordamos a continuación la formulación que sobre el derecho a la información encontramos en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión." Nuestra Constitución, haciéndose eco de este derecho humano proclama en el articulo 20: "1. Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. c) A la libertad de cátedra. d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.
4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.
5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial
. "

Hasta ahora la práctica de tal derecho, en su parte activa (la de investigar y difundir informaciones y opiniones) estaba restringida de hecho por la dificultad de articular una infraestructura editorial, económicamente costosa. Ahora mismo, un ciudadano con acceso a Internet es un emisor de información y opinión, una entidad editorial.
Y si hubiera tarifa plana esa realidad sería más equitativa. Una tarifa plana de acceso a Internet permite una conexión permanente a Internet o, al menos, que el usuarios no vea aumentada su factura si utiliza más Internet. Las actuales tarifas así denominadas no son tarifa plana.
[Ver Dossier Tarifa Plana 2.0 en http://www.villanos.net/revista/dtp2.doc]
Esa nueva posibilidad no debería ser restringida con nuevos requisitos. Requisitos y normativas obstaculizan ese derecho a investigar e informar. Esta ley no debería entrar en ese campo que queda fuera de las competencias del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen; la Ley Orgánica 2/1984 de 26 de marzo, reguladora del derecho de rectificación; la Ley Orgánica 2/1997, de 19 de junio, reguladora de la Cláusula de Conciencia de los Profesionales de la Información (BOE de 20 de junio) y la Ley 26/1984 de 19 de julio General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (BOE de 24 de junio) ya actúan en los campos que el Ministerio intenta legislar sin respetar ese derecho .
Esta última, la de Defensa de los Consumidores dice en su Artículo 2: "1. Son derechos básicos de los consumidores y usuarios (...) La información correcta sobre los diferentes productos o servicios y la educación y divulgación, para facilitar el conocimiento sobre su adecuado uso, consumo o disfrute". Para que se vea la diferencia entre una redacción clara y transparente con las intrincadas obligaciones y la ambigua redacción de la LSSI.


Quien calumnie, injurie o ataque el honor de una persona, lo haga en Internet o en un panfleto de la calle, está cometiendo un delito. No hace falta que una nueva ley de Internet lo sancione. La "regulación" de la información es una de las tentaciones de todo poder, especialmente de los gobiernos y el de España no debería caer en ella. Recomiendo leer LOS SERVICIOS DE TELECOMUNICACIÓN ELECTRÓNICA: UN INTENTO DE APROXIMACIÓN JURÍDICA (http://www.ehu.es/zer/zer4/carlon4.html) por Matilde Carlón Ruiz, becaria de investigación del Ministerio de Educación y Cultura en el área de Derecho Administrativo en la Universidad de Oviedo. En ese trabajo se explica la trascendencia de Internet para el derecho a la información.

Tutela judicial

No soy jurista pero cualquier ciudadano sabe que los derechos tienen una tutela judicial y sólo una orden judicial puede abrir la puerta de un domicilio, secuestrar una publicación o privar de la libertad a un ciudadano, por poner algún ejemplo. Llama la atención la amplia potestad que se le da a la Administración, a un funcionario, para suspender sitios web y las cifras abultadísimas de las multas que se pueden llegar a imponer.

Este es un tema muy delicado que debería ser estudiado por las asociaciones judiciales por si constituyera una injerencia del Ejecutivo en sus competencias.

Qué se debería hacer

Esta ley no es sino la culminación de una política gubernamental muy poco comprensiva de Internet. Somos de los países europeos con menos penetración de Internet, sólo Grecia cuenta con menos internautas.

El control de la Administración para asegurar la competencia es demasiado permisivo con el operador dominante, Telefónica, de forma que es el país europeo que más está prolongando la posición de dominio de su operadora de telecomunicaciones.
En realidad tenemos en España una situación muy extraña. Si hay voces alarmadas por la unión de AOL (ISP) y Time-Warner (contenidos) ¿qué se puede decir del grupo Telefónica que aglomera a las telecomunicaciones con el ISP y los contenidos de Telefónica Media? Es como si a AOL-Time Warner se sumara la AT&T y las Baby Bells de los EEUU. Una situación de dominio impresionante.

El mercado español está cerrado y dependiente de Telefónica ya que los accesos telefónicos o a Internet alternativos con red propia (cable y LMDS) llevan un despliegue parsimonioso o bien ni aspiran de momento a entrar en el mercado residencial.

Si queremos defender a los consumidores en Internet veamos que legislación tenemos ya vigente: La ley de Defensa de los Consumidores dice en su CAPÍTULO IV:
"Derecho a la información
Artículo 13.
1. Los bienes, productos y, en su caso, los servicios puestos a disposición de los consumidores y usuarios deberán incorporar, llevar consigo o permitir de forma cierta y objetiva una información veraz, eficaz y suficiente sobre sus características esenciales, y al menos sobre las siguientes:
a) Origen, naturaleza, composición y finalidad.
b) Aditivos autorizados que, en su caso, lleven incorporados.
c) Calidad, cantidad, categoría o denominación usual o comercial, si la tienen.
d) Precio completo o presupuesto, en su caso, y condiciones jurídicas y económicas de adquisición o utilización, indicando con claridad y de manera diferenciada el precio del producto o servicio y el importe de los incrementos o descuentos en su caso, y de los costes adicionales por servicios, accesorios, financiación, aplazamiento o similares.
e) Fecha de producción o suministro, plazo recomendado para el uso o consumo o fecha de caducidad.
f) Instrucciones o indicaciones para su correcto uso o consumo, advertencias y riesgos previsibles.
2. Las exigencias concretas en esta materia se determinarán en los reglamentos de etiquetado, presentación y publicidad de los productos o servicios, en las reglamentaciones o normativas especiales aplicables en cada caso, para garantizar siempre el derecho de los consumidores y usuarios a una información cierta, eficaz, veraz y objetiva. En el caso de viviendas cuya primera transmisión se efectúe después de la entrada en vigor de esta Ley, se facilitará además al comprador una documentación completa suscrita por el vendedor, en la que se defina, en planta a escala, la vivienda y el trazado de todas sus instalaciones, así como los materiales empleados en su construcción, en especial aquellos a los que el usuario no tenga acceso directo.
"

Con que el Ministerio de Ciencia y Tecnología hubiera copiado este párrafo se podía haber ahorrado toda la LSSI. Ya vemos que el deber de dar información veraz sobre los productos que se vendan existe ya, lo único que habría de hacer el Ministerio es quizá (no sabemos ni siquiera si es necesario hacer explícita esa obviedad) especificar que así ha de ser también en Internet.

El comercio electrónico en España casi no ha empezado a existir. En este estado de un mercado apenas emergente intentar acotar, fijar y cerrar Internet con una ley como esta es perpetuar el subdesarrollo digital de España. Un marco mucho más amplio, flexible y ambicioso es lo que necesita Internet en España. Un marco en el que lo primero que quede garantizado es el acceso universal a Internet a través de una tarifa plana.

Hace unos días, un periodista español, Federico Jiménez Losantos, expresaba así su idea sobre la LSSI en un chat de su medio digital: http://www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3
?fecha_edi_on=2001-06-25&num_edi_on=479&cpn=4393&tipo=2&seccion=POR_D


"P: ¿Qué le parece la LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico)?

R: Me parece que Baudilio Tomé, el secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, no está en lo que celebra. Y que no celebra precisamente la existencia de Internet. Saqué una impresión de improvisación total y absoluta. Bastante preocupante."

Quizá el Gobierno debería replantearse si realmente quiere desarrollar Internet y si cuenta con las personas adecuadas para hacerlo.

La LSSI debería desaparecer y ser olvidada. Alguno dirá que es necesario legislar sobre los derechos de los consumidores y estoy de acuerdo: adáptese la ley de Defensa de los Consumidores y añádase este nuevo medio como canal comercial. Los mismos derechos, las mismas obligaciones. No creemos un "estado de excepción" para Internet


Contactar con la autora: montse.doval@internetpolitica.com

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