03/02/2002


El anteproyecto de la LSSI ya ha salido a la luz en Makypress 

Llevábamos meses esperando el redactado definitivo del Anteproyecto de la LSSI y la espera había dado tiempo a momentos de esperanza (quizá nunca lo saquen), a momentos de optimismo (tendrán un momento de lucidez y eliminarán de la ley al menos aquellos puntos más conflictivos) y a horas bajas en las que temíamos que el anteproyecto iba a llevar en sí todos los gérmenes de error y maldad que llevaban los anteproyectos anteriores.

Pues bien, los peores presagios se han cumplido.

Y precisamente se han cumplido porque de la ignorancia no sale más que error. Y si a eso le añadimos una pizca de mala idea, el producto es nefasto. Los responsables del Ministerio de Ciencia y Tecnología ni conocen ni aprecian Internet y eso se nota cuando producen leyes como ésta.

La LSSI se presenta y se presentó ante la opinión pública como una ley para garantizar los derechos de los consumidores en Internet. Les invito a leer el anteproyecto y les reto a que me digan concretamente en qué protege los derechos de los consumidores en Internet: ¿vamos a tener un mínimo de calidad de acceso?, ¿vamos a tener asegurado que nuestro proveedor de Internet no va a vender nuestros datos?, ¿vamos a tener asegurado que nuestros correos llegarán a su destino?, ¿las operadoras no van a poder cambiar las condiciones de sus contratos sin previo aviso?, ¿vamos a ser indemnizados cada vez que nuestro proveedor nos deje colgados sin servicio?, ¿y cuando nos cobre de más y pretenda que probemos que no les debemos dinero?, ¿los servicios de atención al cliente no podrán seguir siendo de pago enriqueciendo a la operadora que sea más torpe? Tengo unas quinientas preguntas del mismo tenor y a todas ellas he de contestar que la LSSI no va a cambiar en nada esa situación: los proveedores de acceso a Internet en España y las operadoras telefónicas se van a poder seguir riendo de sus clientes. Ustedes me dirán: es que la ley trata del comercio electrónico y no de las condiciones de acceso a Internet. Pues la parte económica de Internet en España es casi exclusivamente la que corresponde a proveedores de acceso, ¿no es eso actividad económica? Aparte de menciones a los contratos por vía electrónica esta ley es una especie de totum revolutum de requisitos y sanciones para los proveedores de hosting, de requisitos y sanciones para "los prestadores de servicios", de requisitos y sanciones para las personas que osen tener su curriculum en la red, de requisitos y sanciones en el caso de que se te ocurra tener una página informativa.

A nuestro Gobierno no le preocupa nada que la competencia no exista de hecho en las telecomunicaciones, ni le importa tampoco que haya gente que no pueda utilizar Internet porque allí donde vive no llega, ni le preocupa que estemos en el penúltimo lugar de Europa en penetración en Internet porque hay una barrera infranqueble: lo caro y molesto que es acceder a Internet en España. Tampoco le preocupa que los foros de Internet estén llenos de quejas por la lentitud del servicio y el pésimo trato que miles de personas están recibiendo por parte de Telefónica, Retevisión, Wanadoo, Jazztel y demás operadoras grandes y pequeñas. Y ese pésimo trato y servicio repercute en el trabajo de miles de personas que han renunciado a Internet en su ámbito laboral porque no se fían de él. Y la culpa no es de Internet, la culpa es de todas esas empresas que han tomado a Internet por "su" gallina de los huevos de oro, a la que están matando en su ignorancia. Eso sí que es un lastre para la cacareada sociedad de la información.

Al Gobierno le preocupan otras cosas. Le preocupa que haya información en Internet y no saber de dónde sale esa información, no poder identificar al autor.
También le preocupa que la gente dé información gratuita en Internet.
Y le resulta altamente sospechoso que de ello no saque provecho económico.

Ya digo que la ignorancia es sólo fuente de error y, claro, al idear esta ley no podían ni imaginar que la gente trabajara, escribiera, programara, diseñara solamente por el placer de contribuir al provecho de sus conciudadanos. No se ve en esta ley ni la admiración por la Red ni siquiera un prólogo en el que intuya los beneficios que Internet puede aportar a la sociedad. La ley sólo ve peligros, amenazas..., pero las ve donde no existen.

Ve peligros en la difusión de contenidos que vagamente se consideran que atentan o podrían atentar contra los valores constitucionales. Es mi opinión, pero en ese caso deberían hacer que la LSSI desapareciera de Internet porque sus contenidos son altamente contrarios a uno de los valores constitucionales, el expresado en el artículo 20: el derecho a la información.

Gracias al voto particular de uno de los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)podemos decir que las denuncias de miles de internautas no son una especie de fantasma inexistente, que la LSSI trata sobre un derecho fundamental, el derecho a la información y eso hay que tratarlo con bisturí, no a hachazos como hace esta ley. Ojalá la sociedad española se dé cuenta de que esta ley es un peligro para la libertad de expresión de los ciudadanos.

Solamente nos queda una esperanza: que los diputados y senadores españoles se empapen realmente de interés por Internet, que tengan una mentalidad abierta a las novedades que este medio nos trae y que cambien esta ley de arriba abajo dejándola como lo que tiene que ser: una ley que hable efectivamente de los derechos de los consumidores en Internet y no una ley mordaza para poner cortapisas al derecho a la información.




Contactar con la autora: montse.doval@internetpolitica.com

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