11/07/2002
El futuro ya está escrito
Tom Cruise y Steven Spielberg han creado una pelÃcula que será posiblemente un bombazo comercial y que está resultando ya un bombazo mediático en Estados Unidos. Minority report, que es como se titula la pelÃcula, está ambientada en 2054 y Tom Cruise es un policÃa cibernético de una brigada que se encarga de "prever" asesinatos mediante la tecnologÃa, arrestar a los futuros malos y asà impedir que lleven a cabo sus propósitos. La pelÃcula arranca cuando Cruise, el poli, es acusado de un futuro asesinato y huye.
La historia fue escrita en los años 50 por Philip K. Dick, Spielberg y Cruise decidieron llevarla al cine en 1999 pero la historia parece estar realizándose ya en nuestra sociedad, en este inicio de siglo marcado por el atentado a las Torres Gemelas. Y no soy la única que lo ha dicho, en EEUU hay hasta quien cree ver al fiscal general del Estado John Ashcroft como uno de los personajes.
Al leer el argumento podemos encontrar paralelismos con lo que nos está ocurriendo en el mundo occidental. Estamos tan obsesionados con la seguridad que aceptamos como deseable que el Estado tome custodia de nuestros datos, de nuestra vida, de nuestras comunicaciones y de nuestras economÃas. Es el miedo el que ha desatado esta absurda claudicación de occidente. Llegamos a la conclusión a la que llegó Hobbes hace siglos: sólo el Estado nos puede salvar de nuestro semejante el hombre. Triste sociedad ésta que necesita pertrecharse, espiarse y encadenarse para no agredirse a ella misma.
Las medidas que Europa y EEUU están tomando contra el terrorismo están suponiendo un paso atrás en las libertades y eso nunca sale gratis. En esto los españoles estamos siendo los pioneros y me refiero en concreto a dos artÃculos de la LSSI, ley que ha sido aprobada definitivamente el 27 de junio de 2002 y que entrará en vigor en septiembre.
En primer lugar, la ley prevé una lista de principios que los contenidos en Internet no pueden vulnerar y que incluye conceptos como la defensa nacional, el orden público o la investigación penal. Esa lista de principios es tan respetable como la que yo pueda elaborar: por ejemplo, que no se permitan las promesas polÃticas falsas, la demagogia, el cinismo, los insultos. ¿Por qué no incluir mi lista de principios intocables? Imaginen qué idÃlico serÃa un paÃs en el que a los polÃticos sólo se les permitiera hacer promesas que luego cumplan y qué cuidado tendrÃan al hablar o escribir. Es posible que muchos decidieran ni presentarse a las elecciones y hasta es posible que al final sólo Uno se presentara y que, por tanto, las elecciones no fueran tan siquiera necesarias y pudiéramos ahorrarnos todo el dinero que nos gastamos en partidos, elecciones, diputados y senadores.
En segundo lugar la enmienda que con nocturnidad incluyó el PP en el Senado y que permite el almacenamiento de datos de navegación durante un año es otra patada al derecho a la privacidad. Si un ISP dispone de todos mis datos de navegación durante un año los utilizará para su provecho, no les quepa duda. Pero ya que nuestro Gobierno quiere que estemos listos para ser cacheados en cualquier momento propongo que los datos de navegación de los senadores, diputados y miembros del gobierno no sólo sean guardados durante un año como los de los demás sino que estén disponibles para su revisión por parte de sus conciudadanos. Si no tienen nada que ocultar no veo el problema y sin duda la medida facilitará el control de la corrupción (ése sà que es un problema real), el amiguismo y las pérdidas de tiempo en los despachos oficiales. El saberse vigilados aumentará el rendimiento de nuestros próceres y evitará tentaciones perversas.
Y si las dos ideas de los párrafos anteriores les parecen absurdas entonces estarán conmigo en que la lesión a la intimidad y a la libre expresión no son moneda de cambio para alcanzar más seguridad ni eficacia. Y llegarán a la conclusión, como tantos ciudadanos hemos hecho, que la LSSI se hizo con la excusa del comercio electrónico e invade terrenos de los derechos civiles y polÃticos para mermarlos y dañarlos. Aunque la pelÃcula de Spielberg esté ambientada en 2054 no se descuiden, como el poli Tom Cruise, el próximo perseguido puede ser usted.
La historia fue escrita en los años 50 por Philip K. Dick, Spielberg y Cruise decidieron llevarla al cine en 1999 pero la historia parece estar realizándose ya en nuestra sociedad, en este inicio de siglo marcado por el atentado a las Torres Gemelas. Y no soy la única que lo ha dicho, en EEUU hay hasta quien cree ver al fiscal general del Estado John Ashcroft como uno de los personajes.
Al leer el argumento podemos encontrar paralelismos con lo que nos está ocurriendo en el mundo occidental. Estamos tan obsesionados con la seguridad que aceptamos como deseable que el Estado tome custodia de nuestros datos, de nuestra vida, de nuestras comunicaciones y de nuestras economÃas. Es el miedo el que ha desatado esta absurda claudicación de occidente. Llegamos a la conclusión a la que llegó Hobbes hace siglos: sólo el Estado nos puede salvar de nuestro semejante el hombre. Triste sociedad ésta que necesita pertrecharse, espiarse y encadenarse para no agredirse a ella misma.
Las medidas que Europa y EEUU están tomando contra el terrorismo están suponiendo un paso atrás en las libertades y eso nunca sale gratis. En esto los españoles estamos siendo los pioneros y me refiero en concreto a dos artÃculos de la LSSI, ley que ha sido aprobada definitivamente el 27 de junio de 2002 y que entrará en vigor en septiembre.
En primer lugar, la ley prevé una lista de principios que los contenidos en Internet no pueden vulnerar y que incluye conceptos como la defensa nacional, el orden público o la investigación penal. Esa lista de principios es tan respetable como la que yo pueda elaborar: por ejemplo, que no se permitan las promesas polÃticas falsas, la demagogia, el cinismo, los insultos. ¿Por qué no incluir mi lista de principios intocables? Imaginen qué idÃlico serÃa un paÃs en el que a los polÃticos sólo se les permitiera hacer promesas que luego cumplan y qué cuidado tendrÃan al hablar o escribir. Es posible que muchos decidieran ni presentarse a las elecciones y hasta es posible que al final sólo Uno se presentara y que, por tanto, las elecciones no fueran tan siquiera necesarias y pudiéramos ahorrarnos todo el dinero que nos gastamos en partidos, elecciones, diputados y senadores.
En segundo lugar la enmienda que con nocturnidad incluyó el PP en el Senado y que permite el almacenamiento de datos de navegación durante un año es otra patada al derecho a la privacidad. Si un ISP dispone de todos mis datos de navegación durante un año los utilizará para su provecho, no les quepa duda. Pero ya que nuestro Gobierno quiere que estemos listos para ser cacheados en cualquier momento propongo que los datos de navegación de los senadores, diputados y miembros del gobierno no sólo sean guardados durante un año como los de los demás sino que estén disponibles para su revisión por parte de sus conciudadanos. Si no tienen nada que ocultar no veo el problema y sin duda la medida facilitará el control de la corrupción (ése sà que es un problema real), el amiguismo y las pérdidas de tiempo en los despachos oficiales. El saberse vigilados aumentará el rendimiento de nuestros próceres y evitará tentaciones perversas.
Y si las dos ideas de los párrafos anteriores les parecen absurdas entonces estarán conmigo en que la lesión a la intimidad y a la libre expresión no son moneda de cambio para alcanzar más seguridad ni eficacia. Y llegarán a la conclusión, como tantos ciudadanos hemos hecho, que la LSSI se hizo con la excusa del comercio electrónico e invade terrenos de los derechos civiles y polÃticos para mermarlos y dañarlos. Aunque la pelÃcula de Spielberg esté ambientada en 2054 no se descuiden, como el poli Tom Cruise, el próximo perseguido puede ser usted.
Contactar con la autora: montse.doval@internetpolitica.com