18/09/2003
Sólo miramos a EEUU para lo que nos interesa
Ya sabemos que Aznar está a partir un piñón con Bush pero sólo para determinados temas, por ejemplo política internacional (en lo que George W. es bastante torpe). Pero hay otros temas que no los acaba de captar y mira que le llevamos pagados viajes a EEUU...
Por ejemplo el tratamiento que allí dan a Internet. Hoy leí que en ese país los servicios de acceso a Internet (acceso por RTB, cable, ADSL...) no cobrarán impuestos a sus clientes.
Imagínense que la factura del teléfono, del ADSL o el cable les bajara de repente un 16 por ciento. No estaría nada mal pero claro, eso es para los países nuevos, no los de la Vieja Europa aunque... ¿no decía Aznar que nosotros éramos la Europa joven?
Como ya sabemos, las ventas por Internet tampoco llevan ningún tipo de impuesto en EEUU.
Y todo esto en un país en el que el acceso a Internet va muy bien y en el que el comercio electrónico funciona aceptablemente. Esto debe de ser eso que llaman liberalismo y que Aznar siempre ha pensado que es que Telefónica haga lo que quiera y que nosotros, los clientes, lo aplaudamos por sentido patriótico.
Por ejemplo el tratamiento que allí dan a Internet. Hoy leí que en ese país los servicios de acceso a Internet (acceso por RTB, cable, ADSL...) no cobrarán impuestos a sus clientes.
Imagínense que la factura del teléfono, del ADSL o el cable les bajara de repente un 16 por ciento. No estaría nada mal pero claro, eso es para los países nuevos, no los de la Vieja Europa aunque... ¿no decía Aznar que nosotros éramos la Europa joven?
Como ya sabemos, las ventas por Internet tampoco llevan ningún tipo de impuesto en EEUU.
Y todo esto en un país en el que el acceso a Internet va muy bien y en el que el comercio electrónico funciona aceptablemente. Esto debe de ser eso que llaman liberalismo y que Aznar siempre ha pensado que es que Telefónica haga lo que quiera y que nosotros, los clientes, lo aplaudamos por sentido patriótico.
15/09/2003
Se olvidaron de lo fundamental
La Asociación de Internautas ha sido condenada esta semana a readmitir a un socio al que habían expulsado en mayo del 2002. La sentencia completa la pueden leer aquí.
Lo que viene a decir la sentencia es que la excusa para expulsar a ese socio (que era desleal y que obstruía, con sus críticas, la labor de la Asociación) es una falacia: el socio sólo ejercía su derecho a la libertad de expresión.
Como en España no teníamos suficientes desgracias tecnológicas (ministros incompetentes, directores generales ectoplásmicos, compañías telefónicas usureras) lo hemos completado con una asociación que pretende representar a los internautas a golpe de cornetín: el que se mueva no sale en la foto.
Cometí la torpeza de entrar en esa asociación allá por el año 1998 o 99 (ya no recuerdo) pero salí aburrida, indignada y desconcertada el mismísimo 11 de septiembre de 2001, fundamentalmente porque ante mi anuncio de que no iba a renovar mi cuota alguien dio de baja mi cuenta y ya no pude intervenir más en su lista de distribución.
Esta sentencia viene a demostrar lo que dijimos decenas de socios durante meses: la AI había dado un golpe de timón interno y se había convertido en una junta directiva autónoma que actuaba por motivos desconocidos y al margen de sus asociados. Y todo empezó con la diabólica LSSI.
Los socios que estábamos en contra de esa ley fuimos ninguneados, la oposición a la ley que había y hay en la Red fue demonizada, como si fuéramos peligrosos radicales los que nos mostrábamos en contra.
Para muestra un botón: después de salir de la AI me puse al habla con la senadora del PP Lucía Delgado para hacerle una entrevista sobre la LSSI que pueden leer íntegra aquí.
Según la junta directiva de la AI, Pedro Tur, abogado pro LSSI y miembro de la AI, había comparecido en el Senado a título personal. Le pregunté a la senadora, persona que había convocado a Pedro Tur, si eso era así y su respuesta fue la siguiente: Yo ni siquiera convoqué a Pedro Tur como tal. El procedimiento fue que yo pedía la comparecencia de la AI en la Comisión, la letrada del Senado envía una carta a ese colectivo y, en esta caso, la Asociación de Internautas es la que decide a quién enviar a comparecer a la Comisión. Eso es lo que ocurrió.
Desde entonces a hoy muchas cosas han pasado. Hay algunos medios de comunicación, por las rutinas propias del periodismo, repiten los comunicados de la AI porque es muy cómodo tener asignado a alguien el papel de portavoz de los internautas, pero la realidad es que esa asociación tan sólo representa la parte más cutre de este país llamado España: cortedad de miras, autoritarismo y politiqueo.
Al final, el diagnóstico es que se olvidaron de lo fundamental en la vida asociativa y especialmente en Internet: que el derecho de las personas a asociarse exige que la vida interna de las asociaciones sea democrática y ellos optaron por el cuartel. Y eso, en la vida civil, es ilegal.
Lo que viene a decir la sentencia es que la excusa para expulsar a ese socio (que era desleal y que obstruía, con sus críticas, la labor de la Asociación) es una falacia: el socio sólo ejercía su derecho a la libertad de expresión.
Como en España no teníamos suficientes desgracias tecnológicas (ministros incompetentes, directores generales ectoplásmicos, compañías telefónicas usureras) lo hemos completado con una asociación que pretende representar a los internautas a golpe de cornetín: el que se mueva no sale en la foto.
Cometí la torpeza de entrar en esa asociación allá por el año 1998 o 99 (ya no recuerdo) pero salí aburrida, indignada y desconcertada el mismísimo 11 de septiembre de 2001, fundamentalmente porque ante mi anuncio de que no iba a renovar mi cuota alguien dio de baja mi cuenta y ya no pude intervenir más en su lista de distribución.
Esta sentencia viene a demostrar lo que dijimos decenas de socios durante meses: la AI había dado un golpe de timón interno y se había convertido en una junta directiva autónoma que actuaba por motivos desconocidos y al margen de sus asociados. Y todo empezó con la diabólica LSSI.
Los socios que estábamos en contra de esa ley fuimos ninguneados, la oposición a la ley que había y hay en la Red fue demonizada, como si fuéramos peligrosos radicales los que nos mostrábamos en contra.
Para muestra un botón: después de salir de la AI me puse al habla con la senadora del PP Lucía Delgado para hacerle una entrevista sobre la LSSI que pueden leer íntegra aquí.
Según la junta directiva de la AI, Pedro Tur, abogado pro LSSI y miembro de la AI, había comparecido en el Senado a título personal. Le pregunté a la senadora, persona que había convocado a Pedro Tur, si eso era así y su respuesta fue la siguiente: Yo ni siquiera convoqué a Pedro Tur como tal. El procedimiento fue que yo pedía la comparecencia de la AI en la Comisión, la letrada del Senado envía una carta a ese colectivo y, en esta caso, la Asociación de Internautas es la que decide a quién enviar a comparecer a la Comisión. Eso es lo que ocurrió.
Desde entonces a hoy muchas cosas han pasado. Hay algunos medios de comunicación, por las rutinas propias del periodismo, repiten los comunicados de la AI porque es muy cómodo tener asignado a alguien el papel de portavoz de los internautas, pero la realidad es que esa asociación tan sólo representa la parte más cutre de este país llamado España: cortedad de miras, autoritarismo y politiqueo.
Al final, el diagnóstico es que se olvidaron de lo fundamental en la vida asociativa y especialmente en Internet: que el derecho de las personas a asociarse exige que la vida interna de las asociaciones sea democrática y ellos optaron por el cuartel. Y eso, en la vida civil, es ilegal.
Contactar con la autora: montse.doval@internetpolitica.com