Enero 26, 2005

Desmesura

¿No es radicalmente injusto que una presunta -sin comprobar- agresión leve a Bono merezca ríos de tinta, millones de bytes y horas de radio y televisión cuando los medios de comunicación en España han pasado página a atentados mortales terroristas con escuetas noticias escondidas en páginas interiores?

Posted by Montse at Enero 26, 2005 06:51 PM | TrackBack
Comments

Si, lo es

Posted by: topgun at Enero 26, 2005 09:31 PM

Se trata de propaganda en el peor sentido de la palabra:los "pacíficos" militantes de izquierda agredidos por una señora y un jubilado...asqueroso.

Posted by: duarte at Enero 26, 2005 10:00 PM

Has dado en el clavo Montse.

Posted by: Bruenor at Enero 27, 2005 12:58 AM

Tal como lo enuncias parece correcto. Aunque ni a ti ni a mí se nos escapa que lo que provoca los ríos de tinta no es la presunta agresión a Bono sino la presunta instrumentalización política de las víctimas y de sus manifestaciones. Y junto a ese debate otras cuestiones colaterales, como si existe una ultraderecha violenta en España, si las víctimas deben marcar la agenda políca, si se puede negociar con una banda terrorista, si la categoría terrorista implica un plus de criminalidad mayor que el de los delitos que comete (homicidio, pertenencia a banda armada, etc.) y por tanto deben arbirtrarse penas y medidas específicas (como el cumplimiento completo de las penas, etc.). Lo de Bono simplemente es una punta de iceberg.

Posted by: Pantagruel at Enero 27, 2005 10:03 AM

No, no Pantagruel. Lo que se está hablando es que se le agredió a Bono. Punto pelota. Si sólo hubiera los medios de comunicación tradicionales ni me hubiera enterado de la manifestación, ni hubiera sabido quién la convocaba, ni hubiera sabido que la algarabía alrededor de Bono fue una anécdota dentro de la inmensa corriente humana que recorrió Madrid, ni me hubiera enterado del discurso final de las víctimas ni que era lo que reclamaban. De parte de la realidad me enteré gracias a los blogs pero con la fantasía animada de la agresión a Bono me siguen machacando en los medios adictos al Gobierno.

En la foto se ve claramente la cara de un sujeto joven de pelo muy corto que arrebata la bandera del pobre viejo del PP y la señora de mechas del PP y el pobre viejo intentan mantener el palo de plástico hueco hasta que el energúmeno de pelo corto la rompe y con eso amenaza a Bono.

¿Quién es ese sujeto joven de pelo corto? ¿Cómo es posible que a día de hoy no sepamos quién es y sin embargo conozcamos la identidad de los dos del PP? ¿Cómo es posible que se haya emprendido una investigación a cargo del contribuyente sobre dos personas que estaban en la manifestación solamente por estar allí y ser del PP y no se investigue al que aparece portando el palo roto contra Bono?

Posted by: Montse at Enero 27, 2005 10:51 AM

También como tú leyendo Blogs me enteré de la dichosa carta del PP de Madrid, de los insultos contra el gobierno (y contra Prisa, Bardem, Peces Barba) que se corearon en la manifestación, y otras pendejadas poco agradables alrededor de la manifestación.
No creo que el debate sea si agredieron o no a Bono; insisto; a mí poco me importa si llegaron a agredirle o no. Simplemente apuntaba que esa cuestión escondía cuestiones mayores, por ejemplo la hiperlegitimación de la que gozan las víctimas del terrorismo (en el bienentendido que a todas las víctimas se les debe acompañar en su dolor y respetar su duelo), su instrumentalización política (tanto por el PP como por el PSOE) y la posible existencia de un sector radical y ultra en la derecha. Esos son, a mi juicio, los resortes que mueven el debate entorno a la presunta agresión a Bono y son los que he escuchado y leído en los medios tradicionales.
Montse, si hacemos un vaciado de la agenda temática, actores y discursos implícitos de lo publicado en estos días sobre la manifestación del sábado y incidentes colaterales veremos que son esas las líneas de tensión. De todas formas, es algo fácil de comprobar: repasar los editoriales, los artículos de opinión y la información publicada por El Pais, ABC, La Vanguardia y La Voz de Galicia de estos días y se ve fácilmente por dónde van los tiros de la agenda mediática.
Y ya que sacas el tema de la detención de los militantes del PP. Uno que asistió a unas cuantas manifestaciones sabe de sobra la tendencia de la policía a las detenciones injustificadas incluso de seres pacíficos que pasaban por ahí justo en el momento que la clásica turba de okupas y anarkas de distinto signo lanzaban huevos. Lo dice alguien que en la Universidad en que estudio (la Autónoma de Barcelona) vivió a los pies de su Biblioteca una fenomenal y desporporcionada y no autorizada carga policial justificada por la entonces Gobernadora Civil y posterior ministra J. García Valdecasas. La actuación en este caso de la policía no resiste la mínima crítica coherente. Me temo que por una vez el celo policial le ha gastado una mala pasada a un par de militantes del PP. Que eso lleve a Esperanza Aguirre a comparar el episodio con la Gestapo me parece una hipérbole desafortunada. E igual de indecente la postura de vírgenes agraviadas que adoptan los que echaron de menos una actitud policial contundente cuando ocurrieron los pocos y exagerados incidentes contra las sedes del PP. Lo que distingue nuestro sistema de otros no garantistas no es tanto que la policía detenga o no justificadamente (su naturaleza es intrínsecamente represiva y en cuanto hay indicios, a veces, dudosos y circunstanciales indicios, detienen) sino los mecanismos para desautorizar y controlar los posibles abusos de la actuación policial. Más que declaraciones, los militantes del PP deberían interponer una demanda y ser los jueces los que dictaminaran si hubo vulneración de derechos o no. Y entonces a partir de un dictamen judicial nos replanteamos la función represiva de la policía en este caso y en otros muchos donde las víctimas han sido simpatizantes de izquierda entre los que se cuentan amigos y conocidos míos de una actitud cívica y pacífica irreprochable (el más sangrante el de un profesor vinculado a la Cátedra Unesco de la UPC en una manifestación por la condonación de la Deuda Externa allá por el lejano 2000)
Un saludo.

Posted by: Pantagruel at Enero 27, 2005 12:20 PM

Tienes razón en que en toda manifestación no es raro que se detenga a gente "de más". Pero eso se hace en caliente, en el momento, a gente que estaba pasando por allí, como tu dices.

No al cabo de tres días en que se ha estado machacando en los medios con una retórica de matón, "tenemos los nombres y apellidos", en lugar del policial "están identificados". Sólo faltaba que dijeran "sabemos dónde viven".

Y tres días después, cuando ya habían hablado con los escoltas y por tanto ya sabían que no había habido agresión alguna (insultos y preguntar 'dónde está' NO son agresiones). Y encima ¡sin mandamiento judicial!

Por mucho menos que esto, se está diciendo que en EEUU está instalada una junta fascista que atenaza las libertades civiles de los ciudadanos, y todo el mundo aplaudiendo la ocurrencia con las orejas.

Posted by: Franco Alemán at Enero 27, 2005 12:49 PM

Pantagruel, yo fui a todas las manifestaciones del Prestige que hubo en Vigo y a 2 ó 3 (ya no recuerdo) en Santiago y los lemas no eran bendito sea el PP ni alabado sea Aznar. Por ejemplo, por su mal gusto recuerdo un lema que estaba siempre y repetido: ¡Fraga, muérete! Parece que estamos en la innopia o queremos estarlo, en las manifestaciones se insulta a los políticos, a los periodistas y medios que se consideran afines a los enemigos y a los personajes mediáticos que se consideran del otro lado ¡vaya novedad! Lo que no vi en esas manifestaciones es que al día siguiente se detuviera a nadie con el aparato mediático y gubernamental detrás, ni siquiera cuando en la primera manifestación en Santiago unos exaltados echaron a Zapatero a huevazos e insultos. Eso sí es agresión e impedirle su derecho a manifestarse. ¿Por qué el doble rasero? ¿Porque una manifestación había que legitimarla y la otra denigrarla?

Posted by: Montse at Enero 27, 2005 01:14 PM

No soy yo el que vaya a defender a Bono (un populista de rompe y rasga) o a la Policía (un Aparato Represivo del Estado como se decía en el viejo vocabulario althuseriano); apuntaba que las manifestaciones sobre la Gestapo son exageradas, igual de hiperbólicas que las exageraciones del izquierdismo naïve sobre que EE.UU es un régimen parafascista. El problema es la comparación: a mí me puede parecer incluso entrañable que un veinteañero que ha ido a ver la úlima bufonada de Moore grite ¡USA facha! de la misma forma que me parece igual de entrañable que un viejo franquista diga que ZP nos venderá a Putin (aunque me parece que gritos como ¡Fraga muérete! son sencillamente inhumanos); pero que esa declaración la haga la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid me parece mear fuera de tiesto, igual que exagerado montar un circo mediático por la detención de dos militantes del PP como si eso fuera a demostrar alguna oscura maquinación del PP como partido político en la manifestación o haya que observar oscuras manos gubernamentales maniobrando para que se detengan. El consabido error de celo policial me lo explica sin que tenga que hacer análisis más retorcidos (la economía lógica obliga). Y la sencilla constatación de que hay individuos del PP que obran fuera de la lógica del partido en el que militan me basta para pensar que quizás esos dos militantes sí que se vieron envueltos en los incidentes habidos y podía motivar una detención. Aunque tampoco me parece clara la postura del partido popular con la nota publicada por El País o con Acebes defendiendo que se acuda con criterios partidistas a manifestaciones convocadas por Asociaciones en principio no partidistas.
Insisto, lo que es preocupante son otros asuntos:
1) la demagogia barata entorno al nacionalismo vasco, a la política antiterrorista, y a las excarcelaciones de etarras que vulneran los más elementales principios de lógica penal: no retroactividad de las medidas desfavorables al reo, misión rehabilitadora de la pena, etc.
2) la demagogia barata entorno a un gobierno que no lleva ni un año sin que se compruebe una distinción cualitativa de su acción gubernamental respecto a la primera legislatura del PP (excepción hecha de la Política exterior)
3) la instrumentalización política del dolor de las víctimas de terrorismo y la hiperlegitimación que se les ha dado.
4) la emergencia de un pensamiento de ultraderecha análogo aunque con particularidades cañí a otros movimientos europeos de la misma índole (Le Pen, Fini, Haider) que se infiltra en manifestaciones pacíficas con otros fines de la misma manera que grupos de extrema izquierda se infiltran en otras manifestaciones pacíficas con otros fines.
Vuelvo a insistir, son esos los puntos que yo considero importantes de lo acontecido en la manifestación de la AVT. Lo de Bono es anecdótico.
Un saludo.

Posted by: Pantagruel at Enero 27, 2005 02:41 PM

Pantagruel, también nos preocupa el hambre en el mundo, pero no viene al caso. Hablas de la emergencia de la extrema derecha en base a lo ocurrido (nada) el sábado, y al mismo tiempo admites la existencia de una extrema izquierda y de unas acciones violentas que tú calificas de pocas (cientos) y exageradas (¿tanto como ésta?). Y me sigo preguntando por qué a estas alturas, la existencia de una ultraizquierda violenta no preocupa y la de la ultraderecha sí. Personalmente me repugnan ambas por igual. Lo triste, (y da igual lo que tú o yo consideremos importante, es el tema del post) es que por un revuelo sin delito alguno, se levanta una tormenta mediática que no se ha visto en situaciones no ya similares, sino muchísimo más graves. Y se inicia una persecución policial, como ya ha dicho FA, no en el momento sino días después, deteniendo únicamente a gente perteneciente a un partido (¿sólo hay dos presuntos agresores? ¿no será que el resto de personas que rodean a Bono no tienen carnet?), en condiciones más que irregulares, y lo más grave, por un delito-falta-agresión cuya existencia niega el mismo atestado policial del sábado.

Posted by: Paybloy at Enero 27, 2005 11:55 PM
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