Febrero 28, 2005

La frivolidad de "Mar adentro" hace daño

Magda Bandera: Reflexiones sobre el caso Sampedro


Hace varios días que había leído este comentario de Magda Bandera sobre otra perspectiva del caso Sampedro, o del caso Mar adentro.

El post de Magda empieza así:

Un amigo me ha enviado un artículo firmado por Javier Romañach, miembro del Foro Vida Independiente. Romañach asegura que comparte "con Ramón Sampedro una realidad: la tetraplejia, un objetivo: la búsqueda de la dignidad humana, un medio: el pensamiento racional y una “religión”: el ateísmo racionalista". "Ahí terminan las cosas que compartimos", afirma quien se ha sentido muy molesto por la visión que Sampedro ha transmitido de la tetraplejia.

Aconsejo vivamente leer tanto el post como el texto completo de Romañach que está en formato .rtf y se puede descargar aquí.

El autor del artículo considera, por ejemplo, "los textos publicados por el señor Sampedro, que rezuman una visión terrorífica de la discapacidad, con tintes eugenésicos y nazis, con visiones doblegadas de la dignidad y con argumentos razonables llenos de maniqueísmo y sofismas que sólo se le han permitido a Ramón Sampedro porque tenía una tetraplejia, ya que nadie ha sabido superar la distancia que permite abordar con franqueza el verdadero contenido de sus textos."


En otros párrafos argumenta su artículo de esta forma:

Hay muchas personas que entienden, tal como al parecer expresó verbalmente en varias ocasiones, que su lucha fue personal y que sólo le afectó a él, sin que el resto de las personas que tenemos tetraplejia ni otras limitaciones funcionales nos viéramos afectados. Sin embargo los hechos desmienten esta “personalización” de su lucha. Al empezar a colaborar con la Asociación Derecho a Morir Dignamente (MDM), su lucha dejó de ser personal y solicitó un cambio de una Ley que hubiera afectado a otros casos como el suyo, y por lo tanto dejó de ser algo para él solo. Además, el señor Sampedro editó y publicó un libro y permitió la difusión de un testamento en el que se vierten opiniones muy claras sobre muchos asuntos, entre otros el de su opinión sobre la tetraplejia y las personas que la tienen. Al publicar sus textos, eligió propagar sus ideas al gran público, y al hacerlo su lucha dejó de ser personal para afectar a toda la sociedad y en especial a la imagen de las personas que tenemos una tetraplejia, y por extensión a la imagen de todas aquellas personas que tenemos una limitación funcional. Es más, también se ha realizado una película sobre su vida que ha tenido el efecto de magnificar todavía más alguna de sus ideas, convirtiendo su visión personal de las cosas en una realidad mediática que hace todavía menos personal esa lucha y lo convierte en un asunto público, motivo que justifica de sobra este análisis y este artículo, que habla de lo que se ha publicado, de Ramón Sampedro, de la película que se ha proyectado y de los hechos, porque su lucha dejó de afectarle sólo a él con estos elementos. En este texto no se analiza lo que dijo o quiso decir, ni lo que se supone que quiso hacer o decir.

Sobre la película:

La película ha sido vista en España por más de dos millones de espectadores, que se han visto enfrentados a la narrativa genial del director contando una versión personal de la vida de Ramón Sampedro, en la que predomina más la descripción de una vida que las argumentaciones y razonamientos del gallego. En esta película, Amenábar toma partido a favor de la lucha de Sampedro, y tiene derecho a ello ya que el guión es suyo y no pretende ocultar la admiración por la lucha de una persona que, desde su cama en un rincón de Galicia, y apoyado por una asociación de Barcelona, tuvo en jaque a varias instancias judiciales, que respiraron cuándo dejaron de tener que enfrentarse a un tema tan espinoso como el de la eutanasia. La película se ha convertido por lo tanto en la “versión oficial” de la vida de Ramón Sampedro y por eso merece un análisis un poco más profundo y una visión un poco más crítica, no porque en sí misma sea criticable, sino por el impacto mediático y social que ha tenido, y los sutiles errores a los que inducirá a la mayoría de la población. A lo largo del desarrollo de la película hay una transición sin solución de continuidad del concepto de suicidio asistido, del que se habla al principio de la película, al de eutanasia, de la que se habla después, sin que haya ningún tipo de reflexión al por qué del cambio del nombre ni a la equivalencia, válida o no, de ambos conceptos. A continuación, se presta muy poca atención a las diferencias fundamentales que existen entre la tetraplejia, consecuencia de la lesión medular de Sampedro, y la enfermedad degenerativa irreversible de Julia, su abogada. Para al espectador quedan como dos situaciones similares en las que lo lógico es barajar con naturalidad la idea de la muerte, como la mejor opción para encontrar la dignidad. También y de manera sutil y dirigida se plantean dos finales de la vida distintos, el “valor” de Sampedro al afrontar su suicidio y el triste estado en el que termina Julia, que al final no tiene ese “valor” para decir adiós a la vida. Con una mera apariencia descriptiva, Amenábar presenta dos evaluaciones distintas entre ambas soluciones, dejando al espectador con la fuerte impresión del “valor” y las consecuencias no negativas que constituye la opción del suicidio. Por otro lado, existe un absoluto vacío sobre los veintitantos años de convivencia de Ramón Sampedro con la tetraplejia, hasta que empieza su lucha con los tribunales. Sí existen, sin embargo, referencias repetidas a su pasado anterior, a su vida antes del accidente. Más de veinticinco años de vacío silencio, en los que parece no haber pasado nada digno de relevancia. Es más llamativo todavía el ridículo absurdo, en posición, guión y defensa, que se hace de la postura de aquellos que disentían de Ramón Sampedro, concentrados en una discusión jocosa a gritos, a través de una escalera, entre Ramón Sampedro y la figura de un sacerdote del Opus Dei, también persona que tiene una tetraplejia, que aparece como un lunático, místico, irracional religioso sin ningún tipo de argumento ni oportunidad de darle ninguna coherencia. Coherencia que se concede a Sampedro a través de escasos razonamientos que salpican el guión. Todos estos detalles conforman con sutilidad la clara posición que Amenábar expone, y tiene todo el derecho a hacerlo, aunque simule que no toma partido, llevando con su genio habitual al espectador donde él quiere que esté. En una posición favorable a la lucha de Sampedro, a favor de la eutanasia, sin más. Mar Adentro es por lo tanto una película con mucho más mensaje del que parece a primera vista, corta en reflexiones y debates serios, en la que la mayoría de los espectadores salen con visión, única, dirigida e inconsciente sobre la eutanasia, la muerte digna y su relación con la tetraplejia.

Y unos párrafos sobre la naturaleza de la tetraplejia de Ramón Sampedro y de su actitud vital que me han impactado especialmente:

La lesión a la altura de la cervical séptima es la más leve de las tetraplejias, muchas personas con esta altura de lesión pueden llegar a vivir solas ya que pueden aprehender objetos, utilizan sillas manuales en vez de automáticas, conducen, etc. ¡Sí, ha leído usted bien!. Ramón Sampedro tenía la más leve de las tetraplejias posibles. ¡Imposible, pensará usted! Si no movía nada los brazos y escribía con la boca (características de la cervical tercera y anteriores). Efectivamente así acabó, pero pudo no haber sido así. La recuperación de la funcionalidad requiere de los fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y médicos adecuados, pero también requiere algo mucho más básico: voluntad. Desconozco los medios de rehabilitación de los que se disponía en Galicia a finales de los años 60, pero es patente y queda en sus escritos su voluntad de no hacer ningún tipo de rehabilitación . Otras personas que como él tuvieron el accidente a finales de los años 60, optaron por la voluntad de la rehabilitación y con lesiones más altas, han llevado una vida plena y activa. Ramón Sampedro, por propia voluntad eligió la inmovilidad de la cama y por lo tanto la inmovilidad de sus brazos, algo muy infrecuente por su tipo de lesión. Al hacerlo, marcó su propio destino. Él mismo decidió perder la capacidad de suicidarse sin ayuda.

El texto tiene 17 páginas. Es largo pero el autor tiene derecho a que hagamos el esfuerzo de leerlo. El no tiene el escaparate de Hollywood para contar su historia.

Actualización 3 marzo
:

JJ García Noblejas escribe un interesante post sobre el óscar a Mar adentro. Muy recomendable porque, para los que no lo sepan, JJ es un experto en cine y conoce el americano no por lo que le cuentan sino por experiencia.

Posted by Montse at Febrero 28, 2005 06:13 PM | TrackBack
Comments

No he visto en todo lo que he leido de Ramón Sampedro nada que pueda ser calificado de nazi.

La ley no te obliga a matarte, pero deja que quien quiera se mate.
Igual que nos podemos matar quienes queramos, ellos deberían poder, digo yo.

Yo no vi y no me entra en la cabeza que Julia quede como la mala por no suicidarse. Tiene libertad para no hacerlo... como Ramón para hacerlo, digo yo.

Y el Sacerdote que hablaba de conceptos religiosos a un ateo... pues no tiene mucho sentido, porque le falla la base: Ramón no creía que un Dios existiese.

Por último, sobre la lesión... ese sigue siendo su problema. No sé porque meterse en los problemas de los demás.

Posted by: Rolando at Febrero 28, 2005 08:44 PM

Hola Montse, decirte que te leo desde hace mucho tiempo y sigo tu blog habitualmente. Desde hace un par de meses me he animado a realizar un blog, DIENCÉFALO, que quizá te interese. Estás invitada. Además me he tomado la libertad de poner en él un enlace a tu InternetPolítica, espero no te moleste.

Respecto al tema que se trata en este post, decir que sí, que cualquiera tiene la facultad de suicidarse, no sé si el derecho. Lo que estoy convencido es que nadie tiene el derecho de pedir que lo "suiciden". Nadie, ni persona física ni jurídica puede reglar de tal forma que por ley se obligue a "suicidar" a una persona que así lo solicite. Supongo que cada caso es un mundo, y la ley debe establecer reglas generales y universales para ser ley. Y en este tema no ha lugar. No entro en que este señor, Sampedro, estuviera en una situación que la vida le incomodara, pero no tiene derecho a involucrar a los demás en sus decisiones sobre la vida y la muerte. Y si no puede llevar a cabo su decisión pues lo lamento, yo también tengo una biografía repleta de frustraciones. Muchos en sus circunstancias deciden asumirlo de forma diametralmente distinta. E incluso una misma persona, hoy quiere morir, y mañana da gracias a los dioses en los que no cree por no haberlo hecho. De eso los médicos tienen infinidad de experiencias.
Por último diré que considero frívolos a quienes desean se les aplique la muerte cuando hay tantas personas a quienes se les "aplica" sin desearlo.

Posted by: Luis Amézaga at Marzo 1, 2005 10:59 AM

No considero frívolo a nadie que quiera morir. Considero sin embargo frívolo el que obliga a otros a morir y se queja de que algunos lo quieran.

En todo caso, lo de Ramón Sampedro no es que le suiciden, sino que le dejen suicidarse. Es más, fué él y sólo él el que se suicidó. El vaso lo dejaron ahí y él bebió porque quiso.

Posted by: Rolando at Marzo 1, 2005 12:39 PM

Un tema difícil desde el punto de vista moral, pero muy fácil desde una óptica liberal: yo tengo derecho a morirme dónde, cómo y cuando quiera. Otra cosa es que los "legisladores", en su afán normativo, metan la pata y no sepan cómo legislar mi derecho a la muerte.

Posted by: Astur-Leones at Marzo 1, 2005 01:34 PM

La falsedad en el comentario de Luis está en que nadie, jamás, ha "obligado" a nadie a que le suicide. Lo que hizo Sampedro fue "pedir" algo y encontrar a alguien que voluntariamente estaba dispuesto a hacerlo. No hay orden, hay un acuerdo entre dos o más personas, y no es que no tenga "derecho a involucrar a los demás en sus decisiones", es que eso es absurdo: no es que sea un derecho, es que es algo inevitable. Las decisiones de una persona involucran necesariamente a otras (desde su entorno hasta la Academia de Hollywood), pero ni el sujeto es responsable de las consecuencias que tengan sus decisiones *personales* (a no ser que "hacer llorar a mamá por suicidarse" se convierta en delito), ni se deberían hacer leyes en contra de las decisiones personales (acertadas o no) de la gente.

Posted by: Paybloy at Marzo 1, 2005 02:36 PM

Tenía la esperanza de que se leyera la argumentación de Romañach. El planteamiento es que la glorificación, la exaltación de la postura Sampedro está haciendo muchísimo daño a los auténticos héroes del día a día. Con qué sensación se han quedado todos esos parapléjicos que tienen una vida mucho más dura que la de Sampedro al ver que la sociedad exalta y valora más a la persona que decidió no tener rehabilitación, no facilitarle a nadie de su alrededor la vida (tiene narices que estuviera 30 años esclavizando a su cuñada cuando podía desarrollar una actividad autónoma bastante amplia) y además plantear su idea suicida como la "única salida digna" porque él no podía conseguir lo que consideraba indispensable: su curación. Sampedro calificaba de indigna la vida del parapléjico, ¿es ese el mensaje que queremos que reciba la sociedad?, ¿es ese un mensaje humano, respetuoso con personas a las que les falta movilidad pero que son personas con la misma dignidad? Hoy me enteré de algo más: una mujer con depresión de Madrid, de la que una conocida era amiga, decidió suicidarse después de ver la película porque le había enseñado la salida a su vida. Y se suicidó.
¿Os dais cuenta de que hay miles de personas a las que un empujoncito como una película les puede llevar a acabar con su vida?

Posted by: Montse at Marzo 1, 2005 03:16 PM

- Astur-leonés, "los legisladores" son los representantes dle pueblo.


- ¿Os dais cuenta de que hay miles de personas a las que un empujoncito como una película les puede llevar a acabar con su vida?

Montse, ¿y qué hay de malo en ello?

Posted by: Manu at Marzo 1, 2005 05:17 PM

No es la primera vez que leo a Romañach, Montse, ni la última en que discrepo de parte de sus dignas reivindicaciones. Lo que yo veo en el artículo, en general, es un victimismo contradictorio con el mensaje de dignidad que pretende dar: si la discapacidad no puede ser motivo de discriminación y violación de derechos, parece absurdo asustarse y pedir socorro por el libro de un señor equivocado o una película de moda, que según su teoría, tampoco deberían contribuir a la discriminación. Veo un artículo muy completo y elaborado respondiendo a una llamada que nadie ha hecho, dándose por aludido por algo que nadie le ha dicho, ni a él, ni a cuantos comparten su postura. En definitiva, corporativismo barato, incapacidad de distinguir la opinión de un tetrapléjico de la del resto, dando a su historia un protagonismo que estamos de acuerdo que no se merece. La contradicción está en que no se puede exigir "normalización" de un colectivo a base de manifiestos clarificadores. No hay niguna necesidad de desmarcar a miles de tetrapléjicos de las palabras de Sampedro, porque los que no etiquetamos a la gente ya sabemos que él no representa a nadie más que a sí mismo. ¿Que pretendió afectar a otros? Sí, error denunciable, pero no desde otro manifiesto individual que hace exactamente lo mismo: pretender representar la opinión de un colectivo. Entre los argumentos de crítica a Sampedro, más de uno son acusaciones demagógicas que no ayudan a la credibilidad del autor: "haberse buscado" la inmovilidad no justifica nuestra indiferencia ante sus peticiones futuras, es como decir nadie debería ayudar a un toxicómano porque en principio, tomó una decisión voluntaria que le ha llevado donde está, se joda. Pues críticas injustificables como esa, veo demasiadas.

Veo también en tu comentario una preocupación que me pasma sobre "el mensaje" que deben o no transmitir las películas, y supongo que cualquier expresión humana. ¿Qué es eso del mensaje? ¿Habrá que preocuparse por la reacción de quienes puedan darse por aludidos? ¿Dejar de criticar a ETA por si se cabrean? ¿No hacer pelis sobre los nazis porque los alemanes ya no lo son y se pueden ofender? No sé qué es lo que estás proponiendo, dónde ves tú el problemón. En Mar Adentro el único problema que veo está fuera de la película, y es el mismo que hizo que algunos niños saltaran por la ventana creyéndose Supermán. El problema es que la gente se tome el arte como director de sus pasos. Por cierto, vaya ejemplo que he puesto, ojalá hubiera más gente como el verdadero Supermán.

Posted by: Paybloy at Marzo 1, 2005 05:35 PM

Paybloy, las películas crean mentalidad evidentemente. Desde los años 30 del siglo pasado se sabe de su fuerte influencia propagandística y ha sido utilizado para esa finalidad por el régimen nazi, por ejemplo. Cualquiera que esté cerca del mundo de la comunicación sabe que pocas cosas hay más poderosas que una narración para insuflar valores o contravalores en el público.

Criticar la mentalidad que difunde "Mar adentro" es lo que hago aquí. No sé de qué te pasmas, ¿está prohibido criticar a Amenábar?

No se trata de que se ofendan los tetrapléjicos, es que aunque no se ofendieran el mensaje de la película es pésimo: el héroe es el egoista y el derrotista. Y su decisión, además, significa asumir su mentalidad eugenésica: la vida de los parapléjicos es indigna. Romañach dedica unas cuantas páginas a argumentar sobre esto, no lo voy a repetir.

Posted by: Montse at Marzo 1, 2005 09:55 PM

Si se trata de simple crítica por un mensaje nefasto, vale, coincido. Pero lo que yo quería decir es que el mensaje sólo afectará negativamente a quienes sean rematadamente idiotas, y sean capaces de extrapolar la opinión personal de un señor a la de un colectivo por el simple hecho de tener lesiones espinales, o alguna discapacidad. Es como acusar a "La jungla de cristal" de promover odio hacia los alemanes porque los terroristas lo son. Y la reacción de Romañach es el manifiesto de un alemán ofendido que quiere aclarar al mundo que no todos los alemanes asaltan edificios. Pues vale, ya lo sabíamos, tranquilo. En definitiva, el mensaje es negativo, derrotista, sí (o no, según se mire), pero es malo para todo el mundo, no para los tetrapléjicos por la imagen que se da de ellos. Eso es absurdo.

Posted by: Paybloy at Marzo 2, 2005 04:15 PM

Hola:
¿Ofender? ¿cómo que no se ofende?
Qué horror. Cuidé de una persona enferma y ahora tengo otra muy cercana que también está también enferma. Pero eso no sorprende, ¿verdad? Todos conocemos a alguien con problemas de salud. Tal vez mañana me toque a mí... o ¿a vosotros? Dios no lo quiera o que esa enfermedad no sea otra que la vejez.
Si a esta gente le decís que es legítimo que se suiciden, como lo hacen los degenerados que apoyaron y con ello abandonaron vilmente a Ramón, les estáis diciendo que son indiferentes, que da igual que esté o que no esté. Que su "vida" se reduce al derecho al suicidio en nombre de... ¿un "derecho individual"? Me parece a mí que esto no es cuestión de derechos o no derechos, sin más bien de patologías. ¿Os habéis preguntado qué significa "derecho individual". Seguro que no. Pero vamos, seguro.
Así que estoy de acuerdo con eso de que cada uno se meta en sus asuntos, por lo tanto dejad de defender el desprecio hacia la vida de los demás poniendo cara de "niños buenos".
Y no digáis que no es un asunto personal, porque lo es, y mucho. Si insultáis (porque para mí despreciar equivale a insultar) a gente a la que quiero o que no me es indiferente, me insultáis a mí, y aunque suene cursi, a mi yo potencialmente enfermo. Y, creo que en esto estaremos de acuerdo, a nadie medianamente decente le son indiferentes los demás ¿verdad?
Por otro lado, evidentemente se puede uno suicidar (más de uno le habría hecho un favor a la sociedad suicidándose antes de intoxicarla como lo hace); pero eso nada tiene que ver con el Derecho. Cuando el Derecho abandona al débil es que ya no es Derecho.

Posted by: parasecuritasinfausta at Marzo 2, 2005 09:19 PM

Primero recogeré la barbilla del suelo.
"Si a esa gente le decís que es legítimo que se suiciden" ¿No lo es? Podrá ser un tremendo error, o una estupidez, pero para mí "esa gente" (a quien por cierto nadie ha dirigido ningún mensaje) no se diferencia en nada de un atleta o un corredor de bolsa en lo que a derecho sobre su propia vida se refiere. Y que yo sepa narrando el suicidio de un atleta no estoy insultando al resto de deportistas. Tan legitimado está un tetrapléjico para suicidarse como cualquiera, ni más, ni tampoco menos. Así que si nos bajamos del púlpito del paternalismo moral, tendremos que reconocer que tanto derecho a cometer el último error de su vida tienen unos como otros.
Aquí nadie ha insultado a nadie excepto quienes se niegan a aceptar una verdadera igualdad. ¿El débil? ¿Pero qué...? Curiosa manera de defender a la gente, calificando de débil al discapacitado. ¿Habrá entonces que protegerlos de "degenerados" intoxicadores? No gracias.
Es increíble cómo a base de prejuicios Ramón Sampedro se convierte en víctima de degenerados sin piedad, mientras se festeja el suicidio de los "intoxicadores". Y eso ante un artículo que demuestra que el propio Sampedro era uno de esos supuestos degenerados que animan al suicidio a todos los lesionados. ¿Qué milagro ha transformado a Sampedro de un indeseable degenerado en una inocente víctima? Respuesta simple pero dolorosa: Una tetraplejia. No, más que una tetraplejia, los prejuicios paternalistas de quien juzga de forma distinta a las personas según estén de pie o sentadas, y es incapaz de concebir la autonomía intelectual y moral de los discapacitados, que pasan a ser débiles mentales a los que hay que proteger. Qué horror.

Posted by: Paybloy at Marzo 3, 2005 04:13 PM

¿"paternalismo moral"?
Así que ahora defender la postura que implica cuidar y no empujar al suicidio a los enfermos es sinónimo de "paternalista"... anda, que la frivolidad está llegando a unos límites que ni en los años cuarenta en Alemania.
Por otro lado, ¿acaso las personas físicamente enfermas no suelen ser físicamente débiles y las mentalmente enfermas, mentalmente enfermas?
Si es que en el fondo se trata de deformar la realidad y vender como aceptable nuestro propio suicidio. Y la verdad es que leer que hay quien defiende el suicidio de los demás en pro de una supuesta "igualdad", es ya el colmo de los colmos. Pero tiene su lógica.
Mira, en el momento en que me dices que es igual que me suicide o que siga en este mundo, en ese mismo momento me estás despreciando. Ahora haz el favor de explicarme qué tiene eso que ver con la igualdad. Porque como no sea que lo que pretendes es que se ignoren las diferencias para que vivamos en un "mundo de maravillas"...
Así que, como pedí ya antes, no me vengas con respetos y demás frivolidades. Por cierto, eso es típico del pensamiento débil.

Posted by: parasecuritasinfausta at Marzo 3, 2005 09:05 PM

Debilidades mentales y esvásticas regaladas al margen, yo sí he leído el artículo de Romañach, y yo sí he visto que expone bien clarito que los tetrapléjicos no son enfermos, no son débiles, no son indignos, y no exigen más que respeto por unos derechos que tienen como personas, como cualquiera, no en calidad de tetrapléjicos. No es a mí a quien le cuesta entender algo tan sencillo.
Y no soy yo quien ha despreciado a nadie. ¿Es igual que te suicides o no? No. Pero la decisión es sólo tuya. Suena a chiste que te ofendas por mi supuesta indiferencia, ¿quién es el que unas líneas más arriba se relame ante la posibilidad de que los "malos" se suiciden?. Já.

Posted by: Paybloy at Marzo 4, 2005 05:34 PM

"yo quería decir es que el mensaje sólo afectará negativamente a quienes sean rematadamente idiotas"
Supongo que para tí idiota es sinónimo de débil o al revés. Enfin, esta frase es tuya. Supongo que a tí te va el rollito ese de malentender a Nietzsche.
Seguramente es que no comparto tu idea porque debo ser rematadamente idiota o porque considero que la legislación que se precie como tal ha de proteger la vida de esos que tú consideras idiotas. Despierta. Crees que defiendes la libertad pero en realidad sólo defiendes un capricho, esgrimes un dogma, una idiología.
Un saludo.

Posted by: parasecuritasinfausta at Marzo 5, 2005 08:14 PM

No he leido el ensayo de Romañach. Sin embargo en cuanto al tema de la situacion ¨indigna¨ de Ramon Sampedro, no era el mero hecho de ser impedido sino el grado de paralisys en el cual se hallaba. No hay porque terjiversar las cosas para lograr un punto.
Este hombre hizo todo lo posible que pudo en su vida desde su cama... trato arduamente de crear por medio de su poesia y de su inteligencia de hacer una diferencia. 30 años de soportar lo que tuvo que soportar debio de ser infernal. Yo estuve 2 meses y medio en una cama y no me sentia impedido y fue traumante. 10,800 dias de tu vida observando el techo! Eso debe de ser horrible... no hay palabras.

Cuan egoísta ha de ser aquella persona que sea capaz de decirle a otra como tiene que vivir o morir. Para colma decirle a una persona que no interfiere en nada con la suya! Yo no solo creo en la eustanacia sino que tambien creo en el suicidio... pero creo en la vida. En esta vida unica que tenemos hay que vivirla al máximo. El dia que yo no pueda disfrutar, aportar a mis hijos, y no quiera seguir, yo me quito mi vida para que otro pueda comer lo que yo como y vivir la vida con mas ánimo que yo. Vivir no es existir durante años tomando pastillas viendo la tele. Vivir es compartir con los mas que tu amas y que te amen... si no tienes eso, y no tienes manera de crearlo, quitate y dale chance a otro. Mientras tengas vida, que vivas 100 años. Mientras estes muerto en vida, pecas.

Posted by: Robert at Marzo 31, 2005 07:24 PM
Escribe un comentario si lo consideras necesario. Este weblog tiene moderados los comentarios. No se publicarán hasta que un editor dé el visto bueno. No se admiten injurias, calumnias o lenguaje soez.









¿Recordar la información personal?