Editorial Observer: Taking Broadband Internet Access to the Last "Last Mile": To Rural America
El autor del artículo, Verlyn Klinkenborg, sufre las consecuencias de no tener una conexión de banda ancha a Internet. Un amigo suyo vive en Wyoming, a 20 millas de un pueblo de 400 habitantes que es la definición en sí mismo de "la parte de atrás de más allá" pero tiene una conexión por cable, lo cual le hace estar mucho más acá que a Verlyn Klinkenborg, que vive a 3 horas de NY City y a 30 millas de Albany, lo cual no debería ser óbice para tener una conexión de alta velocidad a Internet pero sí lo es.
Verlyn Klinkenborg escribe libros sobre la América rural en la que se crió y en la que vive y mantiene en el artículo que el acceso por banda ancha a Internet es lo mismo que la electricidad en los años 30. Sin acceso de banda ancha no habrá empresas que se instalen aquí, advierte.
Defiende que las administraciones locales y las empresas pequeñas de telecomunicaciones son las que tienen que hacer posible el acceso, porque la administración federal lo ha intentado y ha fracasado por no conocer las condiciones de la gente a la que se dirige (me suena familiar con los Info XXI y demás planes).
Hay que tener en cuenta que el rural de los EEUU es de una inmensidad y dispersión que cuesta imaginar, pero si ellos están dispuestos a llevar la banda ancha a la última, última milla; ¿qué estamos haciendo aquí?
Interesante artículo. La pregunta que, al menos yo, me hago (dado que soy un absoluto profano en estas lides) es si es rentable instalar banda ancha o fibra óptica en zonas despobladas.
Ignoro cómo se hizo la citada electrificación del campo en EE.UU. en los años 30, si mediante subvenciones o con dinero privado porque realmente a las compañías les salía rentable. En el caso de que el instalar banda ancha no resulte rentable no sé cómo se podría producir.
Desde luego que, sin ser la panacea, sería bastante positivo para las zonas rurales el poder acceder a la banda ancha, como cuenta en ese artículo. E incluso para los que no vivimos en zonas rurales sería deseable algo así, que permitiese alternativas a trabajar en megalópolis donde el tiempo de transporte se hace infinito y la vivienda es un lujo inaccesible.
Escrito por: Avelino at Marzo 24, 2004 01:21 PMAvelino, supongo que la electrificación fue con soporte público dado que los años 30 son los del New Deal, de Roosevelt y de lamerse las heridas por la Gran Depresión.
Lo que el autor propone es una fórmula mixta, pero en estas cuestiones soy de las que piensan que la iniciativa privada tiene sus límites y ahí es donde debe actuar la Administración. Si consiguen que pequeñas telcos se interesen por ese nicho de mercado y encima hay una ayuda para conseguir propagar la banda ancha, miel sobre hojuelas.
Dice el autor que la ventaja es que según pasan los años hay más tecnologías menos caras. En teoría el PLC o alguna de las tecnologías wireless podría suplir, así como el satélite repartido.