Octubre 01, 2004

No award for Mar Adentro

Hoy la Academia de Cine que sufragamos todos ha decidido que Mar Adentro sea la candidata española a los oscar.

La película fue apoyada de modo oficioso cuando varios ministros se dejaron caer en el estreno, aunque hay mucha gente que no comparte el entusiasmo oficial por una película tramposa.

El "Frankfurter" califica a Amenábar de "manipulador"

(...)

La película en la que actúa Javier Bardem es realmente un puro baño de lágrimas. Quien haya pensado que sólo el cine de Hollywood es una maquinaria de dominación, recibirá aquí una lección que lo supera. (...)

Los americanos tienen una palabra malsonante que define bien lo que hace Amenábar: mind fuck. Ya en sus anteriores películas forzaba las sinuosidades del cerebro del espectador con las más inverosímiles distorsiones, pero ahora estruja las mentes como limones, como si quisiera ver hasta dónde se puede llegar con el cine como medio de manipulación. Y puesto que Amenábar es su propio compositor, sabe exactamente cómo puede orquestar los sentimientos para conseguir el máximo efecto.

El hecho de que todo sea una historia verídica queda desde el principio en segundo plano, cuando hace volar a la cámara. Desde el momento en que uno asciende desde la cama del enfermo hacia los paisajes de Galicia a los sones del "Nessun dorma", queda uno atrapado por la película, quiera o no. Pero precisamente ése es el problema: que a base de fuertes arrebatos emocionales apenas le queda a uno tiempo para respirar y se siente como dentro del tambor de una lavadora.

Sobre lo de que es una historia verídica me gustaría puntualizar algo: el papel en la película de un sacerdote tetrapléjico, Luis de Moya, al que conocí cuando yo estudiaba en la Universidad de Navarra y él todavía no había sufrido el accidente que le impide caminar.

Resulta que Luis de Moya, que también es médico, se tomó cierto interés por Sampedro y se puso en contacto con él en varias ocasiones, supongo que con la intención de ayudar a un hombre que daba muestras de estar sumido en una profunda depresión. A continuación, un extracto de la entrevista que le hicieron en Zenit a de Moya con su versión sobre el encuentro. La entrevista completa aquí y aquí

--Hay críticos que han señalado el carácter «caricaturesco», «cruel», «anticatólico» e «históricamente falso» de la escena de la película en la que Ramón Sampedro recibe la visita de un sacerdote también tetrapléjico, cuyas palabras e intervención se «ridiculizan». ¿Conoció usted personalmente a Ramón Sampedro? ¿Podría relatar su encuentro con él?

--Luis de Moya: Si esa situación verdaderamente cómica --que desata la carcajada unánime de la sala--, en la que un supuesto sacerdote jesuita se desgañita --del modo menos razonable posible--, tratando de convencer a un tetrapléjico de su error, fuera una invención de Amenábar, se podría considerar razonable en una película como tantas, que ni pretenden ser históricas ni, mucho menos, recordar un hecho muy conocido que, como es el caso, afecta en primera persona a miles de individuos del país.

No es científicamente imposible, desde luego, que a Ramón Sampedro lo visitara en una furgoneta un jesuita tetrapléjico acompañado de unos jóvenes y que el tenor de lo sucedido fuera tan ridículo como se muestra en la película. En mi opinión, sin embargo es una falsedad, y cómo me gustaría equivocarme por el bien de Alejandro Amenábar. Lo digo porque yo, que no soy jesuita, sino que pertenezco al Opus Dei, y bien lo sabía Ramón Sampedro, sí le visité junto a otras personas desplazándome, como siempre, en mi furgoneta, y tampoco pude subir, como el jesuita, hasta la habitación del enfermo.

Por lo demás, lo que en realidad sucedió es una anécdota contada y publicada por mí en numerosas ocasiones, sobre todo a raíz de la muerte de Ramón Sampedro. Aquél fue mi último contacto con él.

--¿Qué le movió a visitar a Sampedro?

--Luis de Moya: Para cuando tuve la oportunidad de ir Galicia, hacía ya años que nos conocíamos, aunque siempre de modo indirecto, en los medios, por correo o todo lo más en alguna conversación telefónica. En todo caso, ambos teníamos ya un conocimiento bastante preciso de nuestros respectivos puntos de vista sobre la vida y acerca del sentido de la vida en nuestra particular situación.

Mi visita pretendía ser, y de hecho lo fue, de absoluta cordialidad. Hablamos por teléfono a primera hora de la mañana, concretando la cita, en un tono más que amable por su parte, y me aventuré a la visita aún con la duda de si lograría entrar donde él estaba.

Aprovechaba yo una mañana libre en Santiago [de Compostela. Ndr]. Por la tarde tenía la ponencia en el congreso, motivo de mi viaje: «El valor del sufrimiento»

--Ramón Sampedro permaneció en cama 29 años. No utilizaba la silla de ruedas ni salía de su cuarto, a diferencia de otros tetrapléjicos. Desde su experiencia también como tetrapléjico por un accidente, ¿es habitual una reacción de este tipo? ¿Se puede superar este estado anímico? ¿Qué apoyos le parecen necesarios para ello?

--Luis de Moya: El caso de Sampedro, que se negaba a utilizar la silla, es verdaderamente insólito como saben de sobra las personas que tienen alguna relación con el mundo de los lesionados medulares. Especialmente insólito además teniendo en cuenta el nivel de lesión --siendo tetrapléjico muy favorable-- con el que quedó después de su accidente. Ramón tenía una interrupción medular a nivel C-7, según el mismo me confirmó de palabra. Baste decir que con esa lesión, de haber querido, podría haber conducido un coche, como hacen otros muchos.

Me parece que a Ramón Sampedro no le faltó el apoyo humano. Recibió una atención exquisita de su familia, de modo particular por parte de Manuela, su cuñada. Y así se lo manifesté a ella por carta, admirado del buen aspecto del enfermo después de tantos años de evolución.

Pero la decisión de la vida es siempre del sujeto y, no pocas veces, totalmente al margen de influencias, apoyos o estímulos. Pero, ¿Ramón Sampedro --entonces-- era una persona normalmente equilibrada? Él decía que sí. Algunos especialistas, sin embargo, lo ponen en duda.

--Según transmite la película, Ramón Sampedro consideraba su vida indigna de ser vivida. ¿Qué opina al respecto?

--Luis de Moya: Es indudable --me parece que puedo decirlo con fundamento tras nuestros reiterados encuentros-- que él pensaba demasiado, no sé si casi de modo exclusivo, en lo que había perdido. No es la movilidad, como es evidente, lo más noble y grandioso que tiene la persona. Lo que nos caracteriza en cuanto hombres no se pierde con el movimiento. Las consecuencias negativas de quedar tetrapléjico no disminuyen para nada la humanidad del sujeto ni quedan más lejos que antes, tras ese accidente fatal, los ideales de realización de la persona.

A mí me resultaba tan evidente ser el de siempre que, aunque era bien consciente de mis nuevas limitaciones y de la permanente necesidad de ayuda, no me sentía frenado en absoluto para plantearme objetivos, para exigirme en el rendimiento del tiempo, para incorporar algunos aprendizajes nuevos que me serían muy útiles en lo sucesivo. Este modo de proceder, como bien presuponía antes de ponerme a ello, me sigue haciendo ser feliz cada día.

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No award for The Sea Within

Alejandro Amenábar's film Mar Adentro (The Sea within) is considered a tricky movie and even a mind f....g movie by the Frankfurter Allgemeine Zeitung critic and movie director, Michael Althen.

Besides the manipulative abuse of the feelings, the script pretends to reflect the real world of Ramón Sampedro and his history but Amenábar, the script writer of the movie too, counciously lies in one of the scenes of the story.

In the movie there is a caricaturesque episode when a quadriplegic catholic priest visits Sampedro at his home. As Sampedro's room is upstairs and the priest is on a wheelchair, the scene shows a ridiculous man with histerical attitude trying to catch the attention of Ramón Sampedro yelling at him from the outside.

The truth is that a catholic quadriplegic priest visited Sampedro and couldn't see him because of the stairs but the scene wasn't at all as Amenábar pictures it. The priest is Luis de Moya, a medicine doctor too, who got in touch with Sampedro, I guess, cause he wanted to help him to overcome his depression and make him realize how much he could still be doing even in his situation. Actually, Luis de Moya has a more severe kind of medular lesion than Sampedro's.

Luis de Moya has told in an interview his version of the meeting.

Escrito por Montse a las Octubre 1, 2004 06:08 PM | TrackBack
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Comentarios

Se aclara la manipulación por completo.

Escrito por: José Carlos Rodríguez at Octubre 1, 2004 06:42 PM

Vamos, que Amenabar ha hecho un acto de... cine ¿no? ahhhh, que interesante, veo que ya descubriste que el cine no es la realidad. Vamos bien, poco a poco...

Escrito por: Juanki at Octubre 2, 2004 01:39 AM

Vamos a ver. Uno puede concluir que la película pretende posicionarse a favor de la eutanasia y para ello manipula. (No comparto la primera conclusión, aunque parece que la segunda es cierta). Pues bien. En primer lugar, eso no es óbice para que sea una gran película, pues no estamos ante un documental como en el caso de Moore. Y en segundo lugar, eso no puede esconder el quiz de la cuestión: la vida es de uno; es un derecho y por tanto se debe poder disponer de ella o ya no es tal derecho, independientemente del juicio moral que a uno le suponga lo que hagan los demás en un momento determinado.

Escrito por: Hayek at Octubre 2, 2004 03:26 AM

Juanki, un acto de cine también es "El triunfo de la voluntad" u "Olimpia" de Leni Riefensthal. Que conste que, al contrario de lo que hacen en Alemania, no me parece mal que se exhiban esas películas sino que se informe exhaustivamente de sus trampas y eso es lo que procuro hacer: Amenábar ha cogido un hecho real, lo ha enmascarado y nos ha dado una moraleja falsa servida.

Por otra parte, si yo hubiera sido la persona que hubiera tenido una relación "privada" con el protagonista de la película y la viera reflejada de modo histriónico en las pantallas para rechifla y burla del público en general, no sé si hubiera reaccionado de forma tan mansa. Reírse de un tetrapléjico no parece que demuestre una especial compasión de Amenábar.

Hayek, te digo lo mismo. Las dos películas de Riefensthal están consideradas como cumbres del cine pero merecen un juicio ético de condena casi unánime, por embellecer el horror. El tema de fondo de la película dará para otro post.

Escrito por: Montse at Octubre 2, 2004 09:27 AM

Esta noche iré a verla, me pondré el "casco antimanipulación".
La verdad, los comentarios que veo aquí (a priori, claro, antes de ver la peli) me parecen fuera de lugar. He leído varias críticas y varias entrevistas a Amenábar y en ningún lado veo atisbos de moralinas o antimoralinas. Leche, es una peli, y parece ser que muy buena. Y ya está.
Mañana os cuento sobre la peli en sí.

Escrito por: Juanki at Octubre 2, 2004 10:36 AM

¿Cual es la moraleja a ti juicio, Montse? ¿Y por qué ésta es falsa?
A mí me parece un canto a la vida (querer morir es hacer apología de tu derecho a la vida)

Escrito por: Hayek at Octubre 2, 2004 02:58 PM

Hayek, eso me suena a 1984. La verdad es la mentira y lo malo es lo bueno. La moraleja es que determinadas vidas no merecen la pena ser vividas y que la salida digna es morirlas.

Lo cierto es que la asociación de parapléjicos se tomó muy mal la película, que personas con tendencias suicidas (por enfermedad mental) también y que me parece que se frivoliza en exceso.

Quizá tú seas muy joven, no lo sé, pero personalmente he vivido un suicidio desde cerca, en directo, y nadie se suicida en plan canto a la vida ni con banda sonora de Carlos Núñez. La muerte nos produce repugnancia instintiva porque tenemos un instinto biológico de supervivencia innato y ese instinto es natural, el más fuerte. Quien quiere morir no es por elección libre desapasionada y sin influencia de unas circunstancias negativas que implican, en sí mismas, una falta de libertad que pesa en esas decisiones. Igual que una persona no paga un rescate a unos secuestradores libremente, una persona que termina con su vida muy dudosamente lo hace en ejercicio de la libertad.

Escrito por: Montse at Octubre 2, 2004 03:32 PM

Esa es tu conclusión de la película, pero para nada la mia. Pero da igual.
No me has entendido, me temo. Cuando hablo de "canto a la vida" me refiero a que no hay vida si no se dispone totalmente de ella, y para eso es necesario poder decidir cuando finalizarla sin depender del arbitrio de un burócrata totalmente carente de legitimidad al respecto.
Eso es lo relevante en este tema: no la opinión de cada uno (a mí personalmente, me parece muy discutible la eutanasia, pero mi opinión sólo ha de afectarme a mí), sino la capacidad de poder actuar. Los juicios morales sobre si se es libre al hacerlo o no, no deberían pasar de eso. Acudir a la legislación positivista para eso me parece muy poco respetuoso con la dignidad humana.
Un saludo y, que no lo he dicho todavía, felicidades por tu bitácora. Es realmente interesante.

Escrito por: Hayek at Octubre 3, 2004 03:22 AM

Hayek, creo que mezclas excesivamente dos conceptos parecidos pero que no son idénticos: el suicidio asistido y la eutanasia. Es en ésta en la que el fin de la vida lo determina activamente un burócrata (entiéndase en sentido amplio), y podemos encontrarnos con casos tan delicados como el de Terry Schiavo en Florida, en el que la voluntad de morir sólo consta por las afirmaciones del marido que, según él y sin testigos, le dijo verbalmente que quería morir si algún día le pasaba algo y se quedaba en coma irreversible, como ocurrió. Ahora, habiendo cobrado la indemnización y con nueva pareja e hijos, el marido está pagando los gastos del tratamiento de supervivencia de su mujer, que son elevados y que acabarán cuando ella muera. Y los padres de Schiavo se oponen a la eutanasia de su hija; ¿la opinión de quién debe ser preferente, la del marido -a pesar de sus intereses económicos y afectivos-, o el de los padres -sin más interés que el familiar-?

En el caso del suicidio asistido el burócrata / legislador también incide sobre la duración de la vida, pero de forma pasiva, impidiendo que se ponga fin a la misma gracias a la ayuda de terceros, pero no impide a nadie -porque lógicamente no puede hacerlo, ¿con qué pena lo castigaría?- que acabe con su vida. Seguimos teniendo libertad para esa apología a la vida acabando con ella que tu comentas (aunque personalmente comparto el comentario de Montse).

Lógicamente entiendo que el caso Sampedro es diferente, porque él no podía hacerlo sólo, pero incluso en ese caso no me parece que pueda equipararse el juicio a algo que requiere una intervención activa con lo que requiera una intervención pasiva, y entiendo que con casos como el que comentaba de Schiavo (¿sería suicidio asistido como afirma el marido, o sería eutanasia como afirman los padres al oponerse?) es preferible pecar de prudentes en las dos situaciones.

Y con la prudencia habrán casos muy fronterizos, pero desgraciadamente ninguna norma puede ajustarse a todos y cada uno de los casos individuales. No he visto la película, y seguí en su momento sólo por encima el asunto Sampedro, pero una pregunta que quizás sea tonta pero que sinceramente desconozco: ¿se planteó en algun momento la posibilidad de negarse a comer? y, si es así, ¿hubo indicaciones de que si así lo hacía, se le iba a alimentar a la fuerza por via intravenosa?

Escrito por: Franco Alemán at Octubre 3, 2004 02:23 PM

¿Y por qué habría de negarse a comer? El asunto es un contrato privado, como todo debería de ser. Alguien le pone el veneno al alcance y luego él decide. ¿Quién tiene la necedad moral de juzgar a quien le puso el veneno delante?

Por otra parte, yo el juicio de la prudencia no se lo concedo al estado. Hasta ahí podíamos llegar. ¿Quién decide en el caso que mencionas? El interesado mediante un testamento vital. ¿Que no lo tiene? Veamos. ¿Quién está pagando el tratamiento necesario? ¿Los padres o el marido? Me temo que la elección es clara. Si el marido deja de pagar, se acabó. Las razones efectivas no me sirven: si los padres están convencidos de la necesidad de mantenerla con "vida", que costeen los gastos. ¿Y si tiene un seguro que lo cubre todo? ¿Quién toma la decisión de mantenerla en ese estado? Pues el mismo / los mismos que lo harían en caso de una operación a vida o muerte en caso de inconsciencia. ¿Los padres o el marido? ¿Por qué no los hermanos o una amiga del alma? ¿Son más arbitrarios cualesquiera de ellos que unos burócratas desconocidos?

Escrito por: Hayek at Octubre 3, 2004 07:12 PM

Historia:(http://www.mar-adentro.com/)

Ramón (Javier Bardem) lleva casi treinta años postrado en una cama al cuidado de su familia. Su única ventana al mundo es la de su habitación, junto al mar por el que tanto viajó y donde sufrió el accidente que interrumpió su juventud. Desde entonces, su único deseo es terminar con su vida dignamente. La llegada de dos mujeres alterará su mundo: Julia (Belén Rueda), la abogada que quiere apoyar su lucha y Rosa (Lola Dueñas), una vecina del pueblo que intentará convencerle de que vivir merece la pena. La luminosa personalidad de Ramón termina por cautivar a ambas, que tendrán que cuestionar como nunca antes los principios que rigen sus vidas. Él sabe que sólo la persona que de verdad le ame será la que le ayude a realizar ese último viaje.
............
Mi opinion:
La conclusion que saca el espectador es que existen clases de personas a las cuales se les puede quitar la vida dignamente.

!Y esto es una aberracion!

Escrito por: CristinaLER at Octubre 3, 2004 08:53 PM

Si Ramón Sampedro hubiese podido conducir un coche, como dice el sacerdote Luis Moya, yo interpreto que se hubiera podido suicidar desde fuera de su cama.

Como no se suicidó fuera de la cama, porque según lo que sabemos, no podía hacerlo, al final necesitó de alguien que le ayudara a suicidarse.

Entonces, interpreto que lo que dice Luis Moya no encaja del todo con la realidad. Creo que Luis Moya cree que Sampedro era capaz de más de lo que realmente era.

De ahí, interpreto tambien que tanto Montse como el Frankfurter juzgan la película de Amenábar como manipuladora basándose únicamente en la opinión de Moya. Pero no se han tomado ni un segundo en plantearse si la versión de Moya es real, no entienden que Moya pueda manipular (voluntaria o involuntariamente), y solo entiende que sea Amenábar quien pueda manipular.

Mi opinión, aparte de esto, es que el derecho a una muerte digna debería de ser reconocido, y quien no quiera vivir esta vida, puede quitársela, ya que suya es (se la haya dado Dios o la Naturaleza).

Escrito por: rafita at Octubre 4, 2004 12:31 AM

No, CristinaLER. La conclusión es que hay que amar mucho a alguien para respetar las decisiones que sólo a él le competen. Pero yo no hablo de relaciones personales, sino de unos burócratas que pretenden moralizar vía legislación. Y el estado no tiene legitimidad alguna para reconocer nada. Yo también intentaría convencerle de que viviese, no tiene nada que ver eso aquí. Al menos, no es esa mi discusión.

Escrito por: Hayek at Octubre 4, 2004 12:38 AM

El respeto a las decisiones viene despues del respeto a la vida.

Al menos SI es esa mi discusion.

Escrito por: CristinaLER at Octubre 4, 2004 11:09 AM

Rafita, Luis de Moya está dando un dato médico: personas con una lesión C7 (no soy médico pero creo que indica que la interrupción se produce en la vértebra cervical 7) con tratamiento de rehabilitación (evidentemente) consiguen conducir un coche; pero es que además Luis de Moya tiene una lesión cervical más severa y va en silla de ruedas. No habla por hablar.

Y el del Frankfurter no creo ni que conozca lo dicho por Luis de Moya. Si lo has leído verás que no lo menciona. Habla de la manipulación de los sentimientos que todos podemos haber experimentado en tantísimas películas de Hollywood y que en esta película se repiten. En fin: 1 minuto de llanto, 30 segundos de risa catártica, música intensa y ya estamos todos dispuestos a ser cómplices de lo que sea.

Hayek, matarse implica acabar con la propia libertad de modo definitivo (no hay vuelta atrás) y por tanto el final de todas tus elecciones. Es, en cierto sentido, como lo que hacen en ciertas situaciones algunas sociedades: por voluntad popular deciden terminar con su libertad (Argelia, la Alemania nazi...) ¿son esos pueblos libres de terminar con su libertad? ¿No deberíamos ponernos un límite para impedir que en situaciones de crisis cometamos una insensatez?

Escrito por: Montse at Octubre 4, 2004 06:14 PM

CristinaLER, el respeto a la vida es que nadie se meta en la ajena, más allá de los meros consejos. No respetar la decisión sobre lo más sagrado de uno, como es la propia vida, es tremendo (por buscar una palabra que no sea muy malsonante)

Montse, mezclas lo que nunca se debe mezclar. Las deciciones sobre uno mismo han de ser individuales. Un pueblo no tiene derechos; los tienen los individuos que los componen. Ninguna mayoría puede decidir sobre mi vida; eso es precisamente lo que se pretende prohibiendo la eutanasia. Claro que hay que poner un freno al estado: precisamente para que una mayoría no se considere legitimada por el mero hecho de serlo.

Y aunque sea obvio, quizás convenga aclararlo. Que el estado no se meta, no quiere decir que todo el mundo fuese a practicar la eutanasia. Lo que se ha de conseguir es que ambas decisiones (la de Sampedro como la de Luis Moya) sean respetadas, independientemente del juicio moral que nos merezcan.

¿No crees?

Escrito por: Hayek at Octubre 4, 2004 09:40 PM

Montse,
cuando Luis de Moya dice que Sampedro tenía una lesión más grave que la suya, está diciendo que si él no se suicida, Sampedro no tiene razones para hacerlo. De hecho eso es lo que le trata de transmitir a Sampedro.

Acepto que Sampedro pudiese haber hecho más para moverse y llevar mejor vida ( o vida más móvil) de la que llevaba.

Pero creo que en conjunto, está dentro de lo aceptable para poder concederle el derecho a la eutanasia. Si no se puede matar solo, que sea el estado quien le ponga los medios.

Y es cierto, he mezclado al Frankfurter con Luis Moya y no era correcto. Saco entonces otra conclusión, que lo que molesta no es que se "manipulen los sentimientos", sino el hecho de que se apoya una idea a la que uno se opone.

Escrito por: rafita at Octubre 5, 2004 12:45 AM

"Pero creo que en conjunto, está dentro de lo aceptable para poder concederle el derecho a la eutanasia. Si no se puede matar solo, que sea el estado quien le ponga los medios."

El Estado es un ente de razón. No decide nada, somos los ciudadanos de ese Estado los que decidimos con nuestro voto (y nada más porque esto es una democracia muy limitada). Tú consideras que sí y yo que no, que nos dejen opinar con un referendum.

El autor del Frankfurter ni siquiera se manifiesta a favor o en contra de la eutanasia. Me parece que tu conclusión es infundada.

Escrito por: Montse at Octubre 5, 2004 05:33 PM

Pero vamos a ver. ¿Por qué tienen los demás que opinar en un referéndum si yo puedo decidir acabar con mi vida o no? ¿De qué concepto de libertad hablamos entonces?

Escrito por: Hayek at Octubre 5, 2004 06:53 PM

Hayek, no propongo el referendum para opinar sobre ti pero supongo que si quieres cambiar el ordenamiento legal (que es lo que tú propones) a alguien habrá que preguntarle, digo yo, ¿o vas a hacerlo tú por real decreto?

Escrito por: Montse at Octubre 5, 2004 07:03 PM

Pues eso. ¿Por qué por referéndum? Se trata de devolver un derecho cercenado por la legislación. No es necesario. Basta que un burócrata tenga las luces necesarias para hacerlo. Y luego, que cada cual decida, ya que en nada molesta al vecino.

Escrito por: Hayek at Octubre 5, 2004 09:46 PM

y creo que es necesario añadir: y siempre y cuando no se moleste al vecino.

además, precisamente para no molestar a los vecinos, debería de ser el estado quien se hiciese cargo del tema.

un referendum sería mejor que nada, por lo menos da la opción de legalizarlo, pero en la realidad las cosas no son así: para suicidarte no tienes que pedirle permiso a nadie, eres tu mismo y tu mecanismo. y el caso de la eutanasia a mi juicio debería de ser similar.

¿por qué razón no me van a dejar quitarme la vida mis congéneres, estoy paralizado y he dedicido que no vale la pena? ¿por qué no se conforman con intentar convencerme de que no lo haga? ¿por qué el estado no va a ayudarme a quitarme la vida si no lo puedo hacer yo por mis propios medios?

Escrito por: rafita at Octubre 7, 2004 12:58 AM

Bueno, lo de la ayuda estatal ya no me parece tan bien. Yo lo que le pido (le ordeno) al Estado, es que se olvide de mí. ;)

Escrito por: Hayek at Octubre 7, 2004 07:12 PM

hayek, pero se supone que tu por tus propios medios no puedes, alguien tendrá que hacerlo, y si es un médico, sería la administración, el estado, o un médico privado, claro, pero no todos lo pueden pagar.

Escrito por: rafita at Octubre 7, 2004 11:45 PM

El "franfurter" es un diario aleman muy conservador. Obvio.

Escrito por: Manu at Octubre 9, 2004 12:01 AM

Y tú eres socialista, obvio.

Vaya entrada que has tenido, Manu, era mejor que comentaras como lo haces en el post sobre el informe del CGPJ, con datos y reflexiones, no con frases lapidarias. ¿Qué sentido tiene decir que es muy conservador cuando encima no lo es? ¿Qué sentido tiene cuando la localización en el espectro político se mueve según se mueve el que califica? ¿Y qué sentido tiene cuando estamos hablando de la crítica de una película hecha por un experto reconocido? ¿Es que no sabes ir más allá de la lucha partidista?

Perdona que lo personalice en ti pero veo en las juventudes socialistas una actitud tan entusiasta y acrítica con vuestros postulados que dais miedo.

¿Te parece bien que a Garci se le ningunee y se aupe a los directores dóciles con el PSOE? ¿Es ésa la cultura que nos vais a traer?

Escrito por: Montse at Octubre 9, 2004 10:09 AM

Yo por lo menos soy muy crítico. No encuentro mucho respaldo en eliminar la presencia de las instituciones civiles en procesiones y actos religiosos de mi ciudad. A ver si convenzo al PSOE de mi ciudad en la próxima Asamblea de que es muy sano tomar esa medida.

Escrito por: Manu at Octubre 9, 2004 05:17 PM

Respecto a Garci, que se me olvidaba, nunca me ha parecido un buen director.

Escrito por: Manu at Octubre 9, 2004 05:24 PM

Rafita, tampoco se puede obligar a nadie para que te proporciones medios. Ni lo uno ni lo otro.

Escrito por: Hayek at Octubre 18, 2004 07:22 PM
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